La noche más bonita
Con lunas oscuras, a medias, de miel. Con cielo negro, líneas de arrebol o cachitos color marfil en plena menguante. También las hay con suspiros, truenos que iluminan las nubes, luz de velas, insomnios, tertulias, reencuentros, páginas de libros que pasan, pesadillas o besos de despedida. No importa cómo hayan sido todas, para muchos, la más bonita sigue siendo “La Noche Estrellada”, ese cuadro que el artista holandés post impresionista Vicent Van Gogh pintó en 1889 y hace parte desde 1941 de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Esta obra que transmite un sentimiento de lejanía, muestra la concentración del artista en detalles recurrentes y ha impactado a muchos por el manejo del color, podemos verla en Medellín en Plaza Mayor desde el jueves pasado y en gran formato junto al resto de creaciones de ese artista.
Quienes visiten la exhibición “Van Gogh A Live” disfrutarán de las obras de este pintor en gran formato y con la tecnología Sensory 4 que les permitirá a niños y adultos tener vivencias diferentes a las acostumbradas en un museo o galería tradicional. Los organizadores cuentan que llega a Medellín después de haber pasado con éxito por ciudades como Florencia, Beijing, Shangai, Tel Aviv, Santiago de Chile, Milán y San Petesburgo.
Esta exposición artística no convencional es realizada por “Grande Exhibitions”, una de las compañías más grandes del mundo en eventos de este estilo y que se interesa por formas nuevas de acercar la gente a la cultura y al arte. Francisco Goñi, su director para Latinoamérica, dice que este evento “redefine la forma de ver museos y galerías. Conocer toda la obra de Van Gogh implicaría viajar por varios lugares del mundo y aquí reunimos todo en un solo lugar y en una experiencia única”.
En una ciudad como Medellín donde los centros comerciales suelen ser más concurridos que los museos, parques públicos o bibliotecas, y donde los turistas y habitantes sueñan con encontrar una oferta cultural más sólida y amplia, esta exhibición es una oportunidad para enriquecer la cultura general, apreciar otras formas de belleza y conocer cómo este artista vio el mundo. También es una forma de apoyar proyectos que hacen que la cultura sea más democrática y no cuestión de una minoría.
Una ciudad donde el arte en todas sus manifestaciones sea protagonista, será una ciudad más humana, capaz, sensible, de mente más abierta y con días y noches más bonitas. Si las instituciones se concentran en llenar las calles de edificios, anunciar megaproyectos y recortar recursos a la cultura, las ciudades y pueblos crecerán físicamente pero dejarán por fuera el alma de la gente que es lo que hace mejor o peor un lugar y está ligada al arte irremediablemente.
En Medellín faltan más eventos así que conecten a sus habitantes con las expresiones mundiales. No es cuestión de esnobismo. Ya lo dijo el mismo Van Gogh: “Es bueno amar muchas cosas, ahí está la verdadera fuerza. Y todo aquel que ama mucho, rinde mucho y puede lograr bastante. Porque lo que se hace con amor está bien hecho”.