La normalidad de los pasos
Por Juan Manuel Arango L.
Politécnico Col. Jaime Isaza Cadavid
Comunicación Audiovisual, 3° semestre
juan_arango20171@elpoli.edu.co
La pobreza y las miserias que agobian al ser humano en tierras indígenas y colonizadas giran en torno a un precioso material de cambio que es llave actualmente de supervivencia; cualquier obrero contento diría que su trabajo es su vida, y que sin él sería un desahuciado más de una sociedad supuestamente compuesta por personas que tienen que sudar para poder comer, él como cualquier otro ignora la riqueza del suelo que pisa, una tierra maldecida en tesoros, rica en preciosidades pero de cultura inclemente.
Un latino, un indio, un negro, y un cremoso, todos son el mismo pero uno no puede ser todos. Desde la histórica crianza de los pueblos impuros hemos visto como se inculca la avidez en los más tiernos, para que crezcan y peleen en caso de que toquen su metro cuadrado de tierra que les fue asignado, poniendo su corazón por encima de los demás; entendiendo lo anterior, se explica el actuar de alguien que reciba un salario mínimo por su trabajo, no es una persona con malas intenciones, solo se aferra a su vida, aunque no sea consciente del porqué debe hacerlo, simplemente está en la búsqueda de su ascensión individual, esto es lo que debe hacer y para eso lo educaron, difícilmente comprenda lo que significa una lucha colectiva, él es un sujeto más, que evita los problemas cuando no los quiere, que es llevado algunos días por la vanidad y otros por la necesidad, imperfecto pero de buen corazón, así es un habitante promedio de esta tierra fértil llena de verde real.
No es que intente justificar pobremente las actuaciones poco humanitarias de alguien lleno de ellas, es más bien un esfuerzo por alivianar el odio entre próximos, un empeño por desmentir la falsa competencia que se nos ha impuesto. Cuando caminamos bajo el mismo sol y sobre el mismo suelo, podemos ojear nuestros semejantes, dejando de lado todas las apreciaciones pasionales, carnales y terrenales, podemos entender sin mayor esfuerzo que estamos parados sobre el mismo charco de sangre, y que no vale la pena asfixiar un espejo con nuestro reflejo.
*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades
e instituciones vinculadas con el proyecto.