Columnistas

La precocidad arruina la formación

Loading...
21 de noviembre de 2016

Hoy en día la mayoría de niños y niñas en edad escolar tienen una serie de prerrogativas que no les corresponden y sí los perjudican, como tener su propio televisor donde pueden ver series y películas para mayores de edad, además de una computadora con la que pueden acceder a explorar todo lo que se les antoje y un celular con el que pueden conversar con toda suerte de conocidos y desconocidos.

Lo grave es que las propuestas de lo que ellos ven y escuchan en sus distintos aparatos, está contribuyendo a “madurár biches” a los hijos, gracias a que los padres nos hemos dedicado a complacerlos en todo lo que se les antoja, incluyendo lo que no es favorable para su formación. Por ejemplo, gracias a todo lo que ven hoy en día, muchas niñas están dejando de vestirse con la indumentaria que les corresponde a su edad y lucen fachas propias de mujeres provocativas, además de que van al salón de belleza para que las peinen y maquillen cuando las invitan a las fiestas de cumpleaños de sus amistades.

Así mismo, como este tipo de actividades vienen acompañadas de la competencia por quién luce más atractiva, baila mejor o tiene más éxito, se están alentando las rivalidades entre las jovencitas cuando apenas están aprendiendo a tejer vínculos de amistad con sus compañeros del otro sexo.

Hoy en día los menores de edad no solo son más precoces sino también más inmaduros y más capaces de asumir riesgos más grandes porque tienen acceso a todo, pero no la sensatez para medir el alcance de lo que ven y hacen. Lo grave es que así estamos contribuyendo a impedir que se dediquen a lo que es propio de la niñez como es descubrir el mundo con ojos desprevenidos y permanecer ajenos a lo que no es comprensible a su edad.

Es fundamental que tengamos presente que los hijos son el fruto de nuestro amor y que se rigen por los mismos principios de todos los frutos. Así como aquellos que se arrancan del árbol antes de lo debido tardan en madurar o se pudren biches, los niños y niñas precoces suelen transformarse en personas inmaduras que, a menudo, no saben tomar decisiones acertadas ni autocontrolarse, lo que hará difícil para ellos que se conviertan en adultos estables y felices gracias a que son personas confiables y responsables.