Columnistas

La Vergüenza de los Carteles de Productos

Loading...
10 de enero de 2016

“Los avaros no creen en una vida futura, el presente lo es todo para ellos. Esta reflexión arroja una horrible claridad sobre la época actual, en la cual, más que en ningún otro tiempo, el dinero domina las leyes, la política y las costumbres”. Honoré de Balzac en “Eugenia Grandet”.

Hace aproximadamente 200 años Balzac escribía esto. Podría uno saltar al lugar común de decir que describe al mundo de hoy. Y decir que nada ha cambiado, que la humanidad siempre ha sido lo mismo. Y si, el ser humano es el mismo, aquí y allá, ayer y hoy, ángeles y demonios, que necesitamos regularnos.

Y es precisamente lo que ha venido haciendo la Superintendencia de Industria y Comercio – SIC- al regular y vigilar las prácticas de Libre Mercado y en particular lo que se conoce como los carteles de productos. El capitalismo se sostiene sobre un pilar fundamental que es la libre competencia. Esta lleva a que los precios se establezcan por la ley de la oferta y la demanda. Se supone que fomentarla, promoverla y cuidarla debería conducir a mayores eficiencias que redundarían en un mayor beneficio para el consumidor final: Obtener un mejor producto a menor precio. El empresario se vería entonces premiado con mayores ventas.

Ahora bien, lo que hacen los jugadores de un mercado que establecen un cartel de productos es ponerse de acuerdo ilegalmente para fijar precios artificiales de los productos o repartirse el mercado. Es una forma descarada de pasarse por la faja la libre competencia y abusar de los consumidores.

Vamos a cobrar tanto y listo. O: vos cogés este pedazo de mercado y yo este y listo. Que nos vamos a poner en el desgaste de competir, establezcamos precios que nos hagan ganar mucha plata. En resumen, los carteles de productos son una bola de hierro contra la base del sistema, un disparo al alma de un principio fundamental del capitalismo, un robo.

Al comunicar la radicación de un proyecto de ley de 24 artículos en que la SIC busca tener más capacidad de acción frente a este problema, el Superintendente decía “se reitera el firme compromiso de defender el correcto funcionamiento de la economía en beneficio de todos los colombianos, fundamentalmente los más pobres, de los más vulnerables”.

Es una defensa de la gente y del sistema mismo. Y esto último es lo que no entienden o no quieren entender las empresas que recurren a prácticas de carteles de productos. Por inmediatistas, por avaros, porque el presente lo es todo, por la ambición de acumular, por el lucro, por tener resultados económicos, no saben que están cavando su propia tumba. La libre competencia, el emprendimiento y el empresarismo son expresión del capitalismo como sistema y las empresas cartelizadas al atentar contra esto, atentan contra ellos mismos, contra el sistema que les da vida. Hay que aplaudir y apoyar los esfuerzos del Superintendente Pablo Felipe Robledo en esta labor. Nos está defendiendo a todos como sociedad.