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Las barras

Ya da miedo asistir a los estadios, se someten los asistentes a la violencia de las llamadas barras bravas. Ahora piensan que, si no son violentos, si no delinquen, son malos aficionados.

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20 de abril de 2023

Quiero tratar el tema de moda, que es el de las barras de los equipos de fútbol. Antes íbamos al estadio para ver fútbol, para divertirnos, para estar en un espectáculo alegre, para hablar con los asistentes partidarios del mismo equipo o del contendor, pero siempre con la alegría del espectáculo.

Las cosas han cambiado desde cuando nos dio por imitar a las barras bravas inglesas. En aquel país, empezaron a hablar de las barras bravas. Tenían que ser conflictivas, pelear con los partidarios de otros equipos, infundir miedo, tener espacios únicos en los estadios. Nosotros siempre copiamos y, cuando se trata de malos ejemplos, allí estamos para imitarlos. Eso sucedió con el fútbol que antes era sinónimo de alegría y ahora de peligro para quienes asisten a los estadios.

Recuerdo que, cuando estaba en la alcaldía de Medellín, me invitaron al estadio para hacer el saque de honor en un partido de un equipo del exterior con el Independiente Medellín. Para el momento de hacer el saque, me entregaron una camiseta del equipo local para que me la pusiera. Yo era hincha del Nacional. Me la puse, hice el saque y salí por la pista de atletismo, lado oriental, para dar la semi vuelta saludando al público. La gente me saludaba con alegría, hasta cuando a uno de los espectadores le dio por gritarme: “Torcido, vos sos hincha del Nacional”. Hasta allí duró la simpatía del público, de allí en adelante el grito era “torcido, torcido...” Pero no me insultaron, no me lanzaron cojines, mucho menos botellas ni otros objetos contundentes. Los hinchas respetaban a los contendores.

Ahora atacan a los otros, dañan las sillas, las rejas, los bienes del estadio. Ahora los gritos son insultantes, desafiantes, ahora se impone la violencia. Ya da miedo asistir a los estadios, se someten los asistentes a la violencia de las llamadas barras bravas. Ahora piensan que, si no son violentos, si no delinquen, son malos aficionados.

Tal vez es la única vez que estoy de acuerdo con el alcalde. El estadio es del municipio y no se los arrienda, que se lleven la violencia para otra parte, pero que respeten la ciudad, que respeten el espectáculo, que respeten a los aficionados.

Hay que esperar que quiten ese apelativo de “Barras bravas”, el solo nombre los induce a la violencia. Si no son violentos, supondrán que son malos aficionados. Pensaba yo, viendo esas noticias vergonzosas, en otros espectáculos. No me imagino a los aficionados a la ópera, dañando el teatro Metropolitano cuando una obra no les guste. No me imagino a unas personas ejerciendo violencia cuando alguna presentación no cumpla con lo esperado, que destruyan el sitio del espectáculo.

Los aficionados tienen que respetar al público presente, a los vecinos del lugar del espectáculo, a la ciudad, a las autoridades. Que sea esta la oportunidad para respaldar y felicitara a nuestros policías, que se sacrificaron otra vez por defendernos de los vándalos.