Las cifras del turismo
Desarrollar el turismo es de tiempo atrás un anhelo de los colombianos. Se trata de una actividad que puede traer muchos beneficios al país por las divisas y el empleo que puede aportar y sus efectos beneficiosos sobre otros sectores productivos como la construcción y el transporte. Sin embargo, el turismo también puede traer serios problemas si se hace mal y no tiene una buena política pública que lo enmarque. La experiencia nefasta del turismo masivo en algunos destinos debe servirnos de lección.
Lo primero, antes que nada, es conocer las características y motivaciones de los flujos de turistas que llegan al país; corroborar, así mismo, si es cierto que Colombia ha capturado la atención de los viajeros internacionales con una oferta novedosa y hasta ahora relativamente desconocida, pues estaba oculta bajo la oscuridad del conflicto.
La literatura especializada que hasta ahora ha examinado el tema no ha sido copiosa ni muy rigurosa. De manera muy afortunada un grupo de investigadores del Banco de la República (Llegada de turistas a Colombia 2001-2017, Borradores de Economía No. 1064 ) se puso en la tarea de colmar el vacío con buena información (Formulario 530 de la Dian, en especial) y un análisis escrupuloso.
Los resultados del ejercicio son en cierta forma sorprendentes. Contrario a lo esperado, el crecimiento de los turistas no residentes es un fenómeno que se observa desde principios de siglo. También es interesante constatar que esa dinámica se debía, hasta 2010, al ingreso de los colombianos de la diáspora, desde entonces el relevo lo ha tomado la presencia de no colombianos, aunque los colombianos no residentes siguen llegando en buen número, pero con una caída en su participación relativa. Al tiempo con el aumento en el ingreso de extranjeros se constata también que ha cambiado su procedencia. Están llegando más turistas no residentes latinoamericanos, al tiempo que ha caído relativamente la participación de estadounidenses, venezolanos y españoles.
Colombia puede aprovechar aún más los cambios que se están dando en los flujos de viajeros internacionales. El empeoramiento de las condiciones de seguridad en algunas regiones que eran destinos tradicionales del turismo (Turquía, Egipto) favoreció la llegada de viajeros a Colombia, como lo confirma el estudio. Sin embargo, algo que pone a pensar es que el turismo que venía al país pudo satisfacerse con relativamente pocas exigencias, al fin y al cabo, muchos de los colombianos residentes en el exterior tienen a sus familias acá y su demanda por servicios turísticos e infraestructura era fácil de satisfacer. El cambio en la composición del turismo trae otros retos, comenzando por el bilingüismo y la capacitación de personal especializado. Lo anterior es una condición necesaria pero no es suficiente, se requiere también mejorar la conectividad, los aeropuertos y las vías. Lo más importante es, por supuesto, definir el tipo de turismo que se quiere atraer y para ello es indispensable una mirada estratégica que debe definirse desde la política pública. Soñar sí cuesta.