Columnistas

LAS DIFICULTADES DE HACER EMPRESA

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21 de diciembre de 2018

Por CARLOS I. ARANGO

Un familiar fundó a principios de los años 80 una microempresa de alimentos. Pasaron 30 años y madrugando y luchando logró educar a sus hijos y ahora está próximo a jubilarse. Una bella historia dirían algunos, pero la verdad es otra. Mi pariente no aguantó más. Desde hace años cuanta institución del Estado hay le ha hecho la vida imposible: la que le hizo remodelar las instalaciones cuatro veces y lo ha multado dos; la que le exige que el agua del alcantarillado tiene que clarificarla instalando una planta de tratamiento en un local donde no le cabe; la que le exigió ensayo de emisiones a los hornos de gas y llenar cuanto formulario inentendible existe; el Invima que le tenía que dar su fórmula secreta para verificar si su producto cumple, que el piso cerámico resistente a los ácidos ya no está permitido y que tiene que cambiarlo por uno epóxico, etc.

Su vida de microempresario se convirtió en tormento. Normalmente el que tiene empresa tenía que entenderse con la Dian y con el Ministerio de Trabajo y la lucha diaria con proveedores y competencia. Hoy tiene que entenderse con un sinnúmero de odiosos personajes contratados por el Estado que no le contribuyen para nada al PIB de la nación.