Columnistas

Las fincas de recreo son de descanso, no pequeñas discotecas

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26 de diciembre de 2018

Por Nora E. Pérez

En temporadas como las de Navidad y año nuevo, cuando hay un desplazamiento masivo de turistas a lugares campestres, suele ocurrir que las personas no alcanzan el objetivo deseado de descansar en paz.

Más que tranquilidad y sosiego, se encuentran con ruido, escándalo y algarabía hasta el amanecer, como si hubieran llegado a una discoteca al aire libre. Muchos que buscamos descanso y silencio nos tenemos que aguantar a los vecinos parranderos que no les basta con su fiesta desbordada, sino que la hacen sentir a la fuerza a los vecinos, muchos de ellos campesinos que deben madrugar para atender las labores del campo, o personas de mayor edad.

Es muy sencillo decir que es cuestión de conciencia ciudadana y de respeto por los otros, pero a los borrachos les importan muy poco los demás. Esta situación se vive en muchas zonas de recreo, sin que se perciba un compromiso decidido de las autoridades municipales y de policía para frenar estos abusos, bien con campañas previas a los propietarios de las fincas o con comparendos si es necesario.