LAS PALOMAS
Amable lector. Hace muchos años alguien llamó por teléfono. Cuando respondí, me contó que el fin de semana una paloma llegó a su finca; por la noche sus hijos la cogieron. Agregó que en una de sus patas tenía una anilla con un número. Dijo que la tenía en su casa y que no quería comer. Le prometí que iría al día siguiente.
Después de saludarlo me entregó una pequeña caja de cartón con la paloma. La miré con cuidado y le dije que estaba herida y que era difícil que sobreviviera. Como él y su familia querían saber sobre las palomas mensajeras, en forma breve comenté algo así.
Una macho y una hembra se aparean; esta pone un huevo y otro al segundo día. Al cabo de 18 días salen los pichones. Los padres los alimentan durante un mes, tiempo en el que comienzan a volar alrededor del palomar. Cumplidos los tres meses de nacidos se llevan en una cesta, a una distancia, por ejemplo de 3 km, se sueltan, dan algunas vueltas y regresan a su casa.
Las palomas mensajeras, no van a un lugar, como piensan algunos. Ellas se transportan en un vehículo y cada vez se liberan desde lugares más retirados. La mayoría regresa con facilidad desde sitios de 300 km o más de su palomar. Este consiste en una jaula, por decir algo, de 4 m2 donde están la mayor parte del tiempo. Se alimentan de granos como maíz, trigo y sorgo.
Mientras mayor es la distancia (700 km), la probabilidad de que se pierdan es más alta. Las parejas permanecen unidas, usualmente más años, que los matrimonios de hoy. Entre las dos cuidan sus pichones hasta que estos se defiendan solos. Nunca se hacen cargo de los nietos.
El anillo, igual al de la paloma herida, se les coloca a los seis días de nacidos. Además del número, figura el año de nacimiento y dos o tres letras que corresponden al país de origen. En Alemania, Bélgica, Holanda, España, Portugal y otros países del viejo y del nuevo continente, hay miles de aficionados que cuidan sus palomas. Ellos compiten soltándolas desde distancias, a veces superiores a los 1.000 km. Una paloma mensajera que regresa a su palomar vuela entre 60 y 100 km por hora. Muchas alcanzan a volar más de 10 horas sin detenerse.
Hoy 13 de agosto, en el Club Fizebad, se reúne un grupo de colombófilos de varios países para esperar el regreso de 810 palomas, nacidas este año, que se soltaron en Pasto a eso de las 7:00 a. m. Si las condiciones del tiempo son favorables, las primeras deben llegar antes de las 4:00 p. m.
Si hay lluvia, con tormentas en el trayecto (580 km), es factible que ese día no llegue ninguna. Si esto último sucede, los dueños de estas palomas, no podrán conciliar el sueño en la noche del sábado, incluyendo el que escribe estas líneas. En este evento, desde las primeras horas del domingo todos estarán mirando al cielo para ver cuál llega de primera.