Lecciones de un exguerrillero en el poder
La gran diferencia de un dirigente de izquierda y un guerrillero, es que el primero aceptó luchar por sus ideas dentro del marco de la “legalidad” y el guerrillero empieza por desconocer ese marco de “legalidad”, que según su visión es impuesto por las elites para someter al pueblo. Estas son algunas de las instrucciones (con matiz humorístico) de unas fuentes bogotanas, las cuales, sin ser confirmadas se le atribuyen al burgomaestre capitalino:
1. Si sus amigos de toda una vida no se arrodillan ahora ante usted y si no están de acuerdo con sus órdenes perentorias... échelos inmediatamente (acuérdese, ya no los puede fusilar).
2. Las leyes son para los demás y no para usted: si la Procuraduría destituye a un funcionario de un bando contrario es muy merecido por corrupto y mafioso, pero si es a usted o a sus más cercanos áulicos, es un acto de barbarismo y de abuso de poder. Hay que hacer lo que sea para desconocerlo.
3. Los bienes del Estado valen $ 0,00. No importa si con lo que vendo los lotes del Estado puedo construir 10 veces más viviendas: eso no es “detrimento patrimonial”, lo importante es joder a los ricos y molestarlos lo más que se pueda... Ojalá se fueran.
4. Los actos de los demás son de mafiosos corruptos y los de mi círculo son plenamente justificados, me brinco el concejo de la ciudad y apruebo un POT como a mí me da la gana, nadie más tiene que opinar porque posiblemente tiene oscuros intereses económicos.
5. Lo que no me guste a mí hay que acabarlo. Si a mí o a mi familia nos gustan los gallos de pelea, eso es una tradición ancestral, pero si a mí no me gustan los toros, es ¡un acto de barbarie que le gusta a las corruptas elites! No importa cuántos empleos se pierdan, eso es un mal secundario frente al enorme placer que produce joder a los ricos.
6. Todo lo que hacen los particulares es de mafiosos corruptos. Si se trata de un servicio público como el aseo, si lo hacen particulares más barato que lo que lo hacen las empresas del Estado, no interesa, lo importante no es cómo se hace más barato, lo importante es que no lo hagan contratistas privados mafiosos y corruptos.
7. Cuando hago un contrato ilegal, lo disfrazo de “ciencia y tecnología”. Yo encuentro soluciones mágicas para acabar con los huecos de todas las calles bogotanas... Todos los ingenieros que en el pasado tapaban huecos eran unos imbéciles que no conocían el invento que seguramente dará a su inventor el próximo premio Nobel por la máquina tapahuecos. (No importa que a las tres semanas se haya abierto el hueco).
8. Mi familia es impoluta: no importa si hacen lobby o si construyen encima de un humedal, seguramente tiene detrás alguna acción altruista que merece brincarse las normas y la moral.
9. Si no quieren que se construya en un sector de la ciudad, sobre todo si es en el norte de Bogotá declárenlo “reserva natural”, no importa que los mismos ambientalistas digan que solo el 6 % de ese territorio tenga un valor ambiental importante. Y ahí sí compre a precios irrisorios.
10. Por ningún motivo construya vías nuevas o intercambios viales, si ya venían de otras administraciones... tocó hacerlos. Esto sería hacerle la vida más cómoda a todos los ricos HP. Si la gente que va en bus también se demora, es un mal menor ante el inmenso triunfo de la revolución que es ver a todos los riquísimos dueños de carros atascados dos y tres horas en un trancón.
Ahhh. Y si la señora les parte la cabeza... Digan que se cayó por las escaleras.
Estas recomendaciones son válidas para los próximos exguerrilleros, parten de la premisa de que si son exguerrilleros son intocables. Y si la sociedad se ha vuelto boba, siempre existirá algún mamerto que les dé la razón.