Liliana Rendón, la reina de burlas
En un video de solo 40 segundos, difundido este fin de semana en los portales de internet, queda muy bien retratado el aprecio que le tienen los miembros del Centro Democrático a la que hasta hace un mes era su candidata oficial a la Gobernación de Antioquia, Liliana Rendón.
Al salir de la sede de la Registraduría Nacional, en el centro de la ciudad, le pregunta un periodista al candidato a la Alcaldía de Medellín, Juan Carlos Vélez, sobre su fórmula para Antioquia en las próximas elecciones regionales, y él apenas atina a responder “siguiente pregunta”, para luego romper en una risotada bastante reveladora de su respeto por la señora Rendón. A su lado, el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez tampoco puede contenerse y deja escapar una de esas risas que le son tan escasas en público.
La aún candidata Liliana Rendón -porque ella dice que irá hasta el final- debiera poner más en práctica la malicia campesina de sus genes, de sus orígenes en Ituango donde la gente tiene de todo menos de boba y entender que sus copartidarios de otros días le están haciendo el feo.
Dice la sentencia que “la mujer de los césares (Pérez, Ramos, Uribe) no solo debe serlo sino parecerlo”. Por supuesto me refiero a que esta servidora de jefes políticos tan notables de Antioquia ha olvidado que “la política es dinámica” y que en ese mundo las lealtades tienen la obsolescencia de un papel carbón: con dos o tres rayones, al cesto.
Aunque creo que igual debería pasar desde el otro lado: los señores de la emperatriz no solo deben serlo sino también parecerlo. Hacer sorna tan pública de una dama de semejantes atributos no les queda bien, los rebaja, sobre todo en estos tiempos de campañas por la equidad y el respeto a las mujeres.
Pero más allá de estos desplantes entre los varones de yeguas y su amazona, lo que queda claro es que a la bella señora Liliana la cosificaron y ella también se dejó ver así desde muy atrás: hace año y medio, me reuní a desayunar con uno de los candidatos al Congreso por el Centro Democrático y desde entonces a la doctora Rendón la veían como una “protohembra” dedicada a la política. Por eso, tal vez, terminaron usándola. Digo, para conseguir unos voticos.
Pero ahora que algunos césares del Centro Democrático no ocultan que Liliana está lejos de la dignidad de su estirpe política, entonces ella pasa a donde pasan los muebles viejos: a la basura. O se convierte en una reina de burlas -muy rubia, pero nada brillante- a la que destronan y desconocen con una “siguiente pregunta”. Ya verá ella si insiste en ser la mujer de los césares o si sale de palacio, por detrás.