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¿LISTA CERRADA Y BLOQUEADA O VOTO PREFERENTE?

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01 de octubre de 2018

Existen tres mecanismos para elegir representantes del pueblo a los diferentes cuerpos colegiados: lista con voto preferente, voto por lista cerrada y voto por distritos como en Estados Unidos. Entre nosotros, se empleó la lista cerrada y ahora la lista con voto preferente. En la actualidad, la reforma política que se discute en el Congreso quiere volver a la lista cerrada como instrumento apto para resolver los problemas que presenta nuestra democracia.

Afirman los partidarios de la lista cerrada que el voto preferente impulsa la corrupción, constituye factor de división y confrontación interna en los partidos, aumenta los costos de las campañas políticas, fortalece la indisciplina, parlamentariza y personaliza la política, favorece las microempresas electorales, facilita la compra y venta de votos, fomenta el clientelismo, allana el ingreso de dineros ilícitos a las campañas y dificulta la votación. Con excepción de las dificultades para votar, estas irregularidades son provocadas por el comportamiento de los políticos, pues son ellos los que incurren en actos de corrupción, los indisciplinados, los que solicitan y reciben recursos ilícitos, exceden los topes electorales, aprovechan el clientelismo, compran votos; en suma, son ellos, y no los ciudadanos, los que desconocen las normas que regulan la actividad política.

Frente a la alternativa de voto preferente o personalizado versus voto con lista cerrada, cabe preguntar: ¿Qué opción ofrece mayor posibilidad de expresar la voluntad política por parte de los electores? ¿Qué disyuntiva refleja más fielmente las preferencias de los ciudadanos? ¿Qué alternativa brinda mayor posibilidad de expresar la voluntad política por parte de los electores, un más amplio conocimiento de los candidatos, una más alta responsabilidad de los elegidos y una superior identificación entre electores y elegidos?

En respuesta a estos interrogantes puede afirmarse que el voto preferente aumenta la representatividad al hacer que triunfen los candidatos que prefieren los ciudadanos, disminuye el poder del aparato del partido y aumenta el del ciudadano, incrementa el grado de conocimiento de los candidatos por parte de los votantes, acrecienta la responsabilidad del elegido ante sus electores, establece una relación más directa entre electores y elegidos, mantiene cauces abiertos para que el votante seleccione los candidatos individuales más capaces, honestos y representativos y facilita la elaboración de las listas. En tanto que la lista cerrada otorga más poder a los directorios políticos que al ciudadano, obliga votar por logos, símbolos, emblemas o colores, donde aparece con claridad la cabeza de la lista y luego pueden figurar ocultos políticos incompetentes, corruptos o poco representativos.

Valga decir que países con lista cerrada y bloqueada, como México, Argentina y Venezuela, en América, y España e Italia, en Europa, son objeto de los mayores escándalos por corrupción; mientras que democracias serias y transparentes como Suecia, Noruega y Dinamarca tienen voto preferente.

Finalmente, debe manifestarse que en la única encuesta que se ha realizado en Colombia sobre la opción voto preferente o voto por lista cerrada, publicada por el periódico El Tiempo, el 10 de noviembre de 2014, el 73.9 % de los encuestados estuvo a favor del voto preferente y apenas el 16 % estuvo a favor del voto por lista cerrada. ¡El debate está abierto!.

* Ex ministro del Interior, magíster en Estudios Políticos.