LO ESENCIAL DE LA VIDA
Por Mary Luz Castro Castro
Universidad de Antioquia, secc. Oriente
Lic. en Pedagogía infantil, 9° semestre
mluz.castro@udea.edu.co
En momentos se hace necesario hacer una pausa y reflexionar sobre lo esencial de la vida. En este mundo mediático, se prevalecen ciertas labores, que bien podrían clasificarse como “urgentes”, las cuales emergen a raíz de las obligaciones de orden prioritario, sobre las que se apoya el sustento económico. Esto es menester que no da espera.
Pero, a veces ocurre que se olvida aquello que podría clasificarse como “importante”. Como lo que canta Julio Iglesias en su canción “Me olvidé de vivir”, “Vida es todo aquello que pasa mientras estamos ocupados haciendo una cosa distinta a vivir”.
Por tanto, lo que antes se denominó como “importante”, pasa a un segundo plano, el ritmo fugaz y afán que se da a la vida, envuelve lo valioso dentro de lo efímero. Radica lo importante en el detenimiento de maravillarse con las pequeñas pero felices certezas de la vida.
Ya decía el sabio Saint Exupéry en su texto “El principito”; “Se ve sólo con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”. Entonces, ¿Qué podría hacerse para ver con el corazón? Algunos ingredientes que pueden considerarse son: Ofrecer más de nosotros a los demás, brindar una sonrisa y alegrarse por la de aquellos que amablemente nos la ofrecen, disfrutar cada día, compartir momentos con familiares y amigos, conocer y descubrir nuevas culturas, ofreciendo cálidamente el tiempo dedicado al trabajo, al estudio u otras labores, darse el permiso de soñar, imaginar, crear, descansar, en fin; los ingredientes pueden variar en dependencia de cada ser humano.
Por lo cual se puede ofrecer un sello propio, obtenido a través de rasgos identitarios, también sostenido en aquello que reposa la pasión y gusto personal, u otros aspectos, para orientar y canalizar la esencia de la vida misma, esa que convoca al origen, caracterizada por la sencillez, pero al tiempo por la complejidad de la existencia, catalogándose como tesoro fundante, pero que si no se conserva como tal, podría disolverse, filtrándose en los espejismos de la belleza y perfección estereoritapada por las vanalidades mundanas.
Es tiempo de observar al horizonte, contemplando las oportunidades que trae, alejándonos del ruido exterior y escuchando más bien el sonido interior, el corazón. No olvidemos hacer también lo “importante”, y no sólo lo “urgente”.
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