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LO QUE HARÉ CUANDO CONSIGA MIS PAPELES

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24 de abril de 2016

Por Olga Armas

El domingo pasado dormí solo un par de horas. Me desperté a eso de la una y media de la mañana, le di besos a mis tres hijas mientras dormían y cogí un bus hacia Washington. Miles de inmigrantes se iban a reunir en las escalas de la Corte Suprema. La Corte iba a escuchar argumentos para decidir si ratifican o no las acciones ejecutivas del presidente Obama en materia de inmigración.

Todos los que estábamos en el bus estábamos llenos de emoción, nerviosos y emocionados. ¿Quién no lo estaría? La Corte Suprema estaba decidiendo si podíamos estar seguros de que veremos crecer a nuestros hijos.

La orden del presidente, llamada Acción Diferida para Padres de Americanos y Residentes Permanentes a Legales nos permitiría solicitar permisos de trabajo y nos libraría de la amenaza de la deportación.

Yo llegué a este país sola desde Perú en el 2002, dejando atrás a mi esposo y mi hijita bebé. Fue muy duro, pero al principio yo pensé que solo sería por un corto rato. Luego el sueldo de mi esposo se redujo de $1.100 a $100 por mes. Pronto se hizo claro que mi esposo y yo jamás podríamos criar a nuestra hija con lo poco que podía ganar en Perú. Así que decidí quedarme y trabajar en los Estados Unidos, trabajaba en una fábrica y en un supermercado, durmiendo poco y ganando apenas lo suficiente para pagar nuestras deudas. Mi esposo e hija llegaron pronto después.

Hemos hecho nuestro hogar en Elizabeth, New Jersey, a lo largo de los últimos 14 años y ahora tenemos tres hermosas hijas de 6, 13 y 17 años de edad. Las niñas menores nacieron aquí, por lo que son ciudadanas americanas, pero mi hija mayor, estudiante en la lista de honor del colegio local, fue indocumentada hasta que el presidente Obama anunció su primera gran acción ejecutiva en cuanto inmigración, Acción Diferida para Llegadas Infantiles en el 2012. Ella presentó su solicitud apenas cumplió 15 años y pudo conseguir un número de seguridad social. Esto significa que puede establecer una vida real aquí. Nos hace sentir seguros de que ella va a tener todas las oportunidades educativas que trabajó tan duro por conseguir y que soñábamos cuando primero decidimos quedarnos aquí.

Sin embargo ella se tiene que perder de muchas actividades porque no tenemos pases, por lo que no podemos llevarla en carro a ninguna parte. Ella sale de la casa todos los días a las 6:30 a coger el bus.

Vivimos siempre con temor a la deportación. Un día, un policía detuvo el carro en el que viajaba mi esposo y les pidió identificación a todos. Mi esposo no tiene documento de identidad, y el policía lo hizo bajar del carro. Mi esposo temía ser arrestado y enviado de regreso a Perú. Al final, el policía solamente lo hizo esperar afuera en el frío. Afortunadamente, otro amigo vino a recogerlo y llevarlo al trabajo, de lo contrario podría haber perdido su trabajo.

Estoy esperando la decisión de la Corte Suprema, la cual probablemente será anunciada en junio. Yo sé que las cosas están especialmente inciertas ahora. Los jueces podrían verse divididos, cuatro a cuatro, dejando a DAPA pendiente hasta que un nuevo presidente asigne a un nuevo juez, lo cual podría demorar muchos meses. O un nuevo presidente podría poner fin al programa completamente.

Pero yo tengo la esperanza de que los jueces decidirán a favor nuestro. Si eso sucede, yo creo que al día siguiente yo no dormiré nada, pensando en todo lo que haré, pensando en cómo todo va a cambiar