LO QUE TRUMP NO SABE SOBRE LOS ALIADOS
Por Stephen Sestanovich
redaccion@elcolombiano.com.co
Donald J. Trump ha causado indignación e incredulidad con una serie de comentarios recientes sobre Rusia, desde hacking cibernético hasta sanciones. Pero nada de lo que ha dicho ha tenido más significado práctico que la sugerencia de que, si él gana las elecciones en noviembre, los aliados americanos perderían la protección de los Estados Unidos si estos no “pagan“ más por su defensa. Su advertencia nos recuerda lo fácilmente que los presidentes pueden meter la pata y entrar en problemas.
Trump tiene razón en cuanto a que los presupuestos militares europeos son demasiado pequeños. Una amplia mayoría de miembros de la OTAN no se acercan a la meta del 2 % del producto interno bruto para gastos militares que la alianza reafirmó en su cumbre en Varsovia este mes. El mismo presidente Obama ha llamado “gorrones” a los aliados de Estados Unidos.
En todo caso, Trump claramente no sabe nada acerca de los aliados que específicamente dijo que los Estados Unidos tal vez no defenderán. Junto con Polonia, los tres pequeños estados bálticos, Letonia, Lituania y Estonia, han estado entre los artistas estrella de la OTAN. Entre 2010 y 2015, aumentaron sus gastos militares en 45 %.
Mientras se queja de su costo, Trump también parece no estar consciente de lo significativo que los Estados Unidos han recortado sus propias fuerzas en Europa: ha caído 75 % desde la Guerra Fría.
Con esta pérdida de músculo militar utilizable, amigos y enemigos por igual saben que la OTAN podría tener dificultad para cumplir con algunos compromisos. Es por eso que el gastador Estados Unidos se ha unido a sus aliados de más bajo presupuesto en su resolución por hacer más. Los tanques de batalla americanos, los últimos de los cuales salieron de Europa en 2013, han empezado a regresar, y Obama quiere sumarle al presupuesto de la defensa del año entrante $2,6 billones para la preparación para el combate de la OTAN.
Sin embargo muchos de los problemas internacionales más difíciles que los presidentes tienen que manejar vienen de abajo hacia arriba. Los peligros de una confrontación entre Rusia y los Estados Bálticos son un buen ejemplo. Algunos de los críticos de Trump dicen que al decir que es posible que no defienda a los aliados de la OTAN, está motivando a Rusia para invadirlos o presionarlos.
Trump probablemente imagina que él puede manejar este riesgo con unos tragos con el presidente de Rusia Vladimir V. Putin, y tal vez lo puede hacer. Como alardeó a dos reporteros de The New York Times la semana pasada, “creo que Putin y yo nos entenderemos muy bien”). Pero dado que Rusia ha casi que duplicado su presupuesto de defensa en la última década, el negocio podría no ser tan fácil de cerrar. En todo caso, solo la versión de arriba-abajo del problema puede ser solucionado de esta manera. Y la versión de abajo hacia arriba, la inestabilidad regional y doméstica puesta en marcha por abruptos cambios políticos americanos, serían más duros de manejar.
Aquellos que buscan dividir al país no son los únicos que podrían actuar de manera diferente si Trump fuera presidente. Yo he escuchado a oficiales letones decir que la toma de Crimea por parte de Putin en el 2014 alteró su pensamiento sobre cómo evitar que los “hombrecitos verdes” de Rusia hagan lo mismo en Letonia. Estos oficiales ahora creen que tienen que estar listos para apagar amenazas antes de que estas se materialicen. Preocupación de que Washington podría no estar con ellos en una crisis bien podría motivar medidas enérgicas más duras. Políticas reactivas rara vez son políticas inteligentes, pero a eso llevan las ideas de Trump.
Al decir a los letones que no pueden contar con los Estados Unidos, él está motivando a participantes en un sistema político cada vez más estable y legítimo a intentar la confrontación en lugar del compromiso. Este modelo no se limita a los Estados Bálticos. En Europa Central y los Balcanes, dudas sobre el compromiso americano podrían alimentar el conflicto. Las tensiones podrían crecer lentamente, pero de aquí a cuando un problema llegue al escritorio de un presidente en Washington, sería más peligroso de lo que es hoy. Un presidente Trump tal vez culpe a aliados vulnerables. La verdadera responsabilidad sería suya.
La política americana en Europa central y oriental desde el fin de la Guerra Fría ha ayudado a crear estabilidad, prosperidad, política moderada y acomodaciones étnicas en países que rara vez las han conocido. Estos son increíbles logros. Sería una locura ponerlos en riesgo.