Columnistas

Los derroteros de la elección

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27 de mayo de 2015

Por
Simón Pérez Londoño
Universidad Eafit
Ciencias Políticas, séptimo semestre simonperez05@gmail.com

Los vicios de nuestra tradición política están lejos de ser eliminados, sobre todo en lo concerniente al proceso electoral y a su lógica. Todavía es común que haya candidatos que se preocupen más por los obsequios que por la participación ciudadana activa en la campaña y en la construcción de un programa.

De este modo, se termina creyendo que el elector no es más que un consumidor que ha de elegir entre dos marcas. Se piensa en la población electoral como en el target de Adidas o de Puma: eso contradice la figura de una sociedad democrática y una esfera pública ilustrada.

Si de algo se jacta la democracia es del hecho de permitir una libertad de elección en términos de autonomía política de los ciudadanos. Para que eso se cumpla, se necesita que haya una deliberación racional que está muy lejos de ser la simple elección de un consumidor en el mercado.

De allí que los que pretenden tratar al elector en esos términos, a punta de regalos y de venta de imagen, en lugar de apelar al argumento y a la participación crítica, lo que hacen es subvalorar el proceso político y creer que se puede trasladar a rajatabla ese tipo de marketing al proceso político.

Por eso hay quienes se preocupan más por el peinado que por un sistema de propuestas elaborado, sustentado y construido con la gente.

Con todo lo anterior, no quiero decir que la forma no importa. Pero nunca debe solapar la discusión y el debate, que son la esencia misma de un proceso político verdaderamente democrático.

No podemos permitir que el elector sea tratado como un consumidor alienado o como un ser que, tras un sancocho o un chocolate, ejerce su autonomía política como se comporta generalmente en el centro comercial.

La sociedad colombiana tendrá que entender que el sancocho como causa de un voto es una victoria pírrica. El electo gana un obsequio pero seguramente será una gran pérdida en institucionalidad y recursos públicos que rebasará por completo la ganancia del chocolate o el tamal.

*Taller de Opinión es un proyecto de
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