Los desnudos
Amable lector. Miguel Ángel Buonarroti (1475 – 1564), de joven era un obrero en las canteras de Italia. Muy pronto fue consciente que podía esculpir cualquier figura a partir de un bloque de mármol. Han pasado más de cinco siglos y sus obras deslumbran por la majestad y belleza que irradian.
Además de sus esculturas, entre otras el David, el Moisés y La Piedad (la madre con el hijo muerto), con su pincel dejó preciosas pinturas como el Juicio final y la Sagrada familia. Varias de sus obras representan desnudos que solo inspiran sentimientos de admiración por la hermosura de sus cuerpos y rostros.
La revista Soho, cuyo director por varios años fue Daniel Samper Ospina, es reconocida por sus desnudos, que poco o nada tienen de artístico y sí mucho de pornográfico. También escribe sátiras agudas, hirientes y mordaces. Muchas de ellas hacen daño a sus destinatarios, sin que nadie lo censure. Por el contrario, sus lectores se regocijan con su fino humor, no importa el mal que se haga.
El expresidente Uribe, una y mil veces irritado, no solo por Samper O., sino por un buen número de politólogos, intelectuales y libres pensadores, usualmente de izquierda, pero que frecuentan lujosos restaurantes de la Capital, lo califican de paramilitar, sicario, narcotraficante, criminal, enemigo de la paz y de haberse beneficiado de recursos públicos; se refirió al periodista, como violador de niños.
Las páginas de los diarios y medios de comunicación acogiendo el clamor de un grupo de comunicadores, expresaron la indignación por tan vil ofensa. Sin embargo, algunos creen que le hacen más daño las cosquillas a un niño, que el calificativo empleado por el expresidente para referirse al humorista.
Para juzgar con probidad la actuación del doctor Álvaro Uribe, ayudaría mucho que el juez hubiese jugado fútbol. Una patada en la espinilla causa un dolor infinito. Pero si el equipo contrario, incluyendo al árbitro (procurador), le dan una y otra vez, nadie es capaz de permanecer en silencio.
No obstante, en un futuro sería preferible que el doctor Uribe camine hasta la montaña cerca de un arroyo y grite lo que se le antoje. Al descender, sentirá un mayor alivio. Así podrá reflexionar sobre la persona que un poco más tarde, tenga la sabiduría, para manejar un país enfermo, endeudado y derrochador.
El nuevo mandatario no puede olvidar que debe actuar como un albacea; tal como se dispuso en el testamento firmado por su antecesor. Por lo tanto, se ocupará de satisfacer las exigencias de los nuevos hijos pródigos. En la parábola original eran dos hermanos y ahora los que están regresando son como 10.000, el resto suman 47.990.000.
Cuando el hijo mayor interrogó al padre, éste le respondió: “En cambio, tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Por último, en el libro de la Sabiduría se lee: “Veamos la verdad de sus palabras y probemos cuál será su fin. Porque si realmente es hijo de Dios, él lo protegerá”.