Los hombres que robaban a las mujeres
Mientras algunos dedican su tiempo a trabajar en favor de los derechos de los animales, una labor sin duda loable, Naciones Unidas acaba de llamar la atención sobre lo que considera «el mayor expolio de la historia». Se trata de la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, que ganan a escala global un 23 % menos de media que sus compañeros en igualdad de condiciones. Es decir, que pese a disponer de la misma formación y de trabajar codo con codo con el mismo rango las mujeres siguen siendo ninguneadas de forma sistemática. Según los expertos de la ONU no hay un solo país, ni un solo sector en el que las mujeres ganen los mismos salarios que los hombres. En general, las mujeres ganan menos porque trabajan menos horas remuneradas, porque lo hacen en sectores peor pagados o porque están menos representadas en los escalafones más altos de las empresas. Pero también porque por cada dólar que gana un hombre, de media una mujer gana 77 centavos. Sin justificación alguna. Aunque la brecha salarial no distingue razas, religiones o continentes, hay países donde esta se acorta más, al menos según las estadísticas que maneja este organismo. Mientras en Costa Rica o Luxemburgo, las mujeres ganan un 5 % menos de media, en España esta cifra crece al 11,5 %, según la Ocde, aunque un sindicato español afirma que supera el 24 %. Corea del Sur, donde la brecha alcanza el 36 %, Japón (25,7%), EE.UU. (18,9 %), Reino Unido (17,1 %) o Alemania (15,7 %), todas ellas economías avanzadas, suspenden por mucho.
Las estimaciones apuntan a que a medida que la mujer envejece o tiene hijos la brecha se incrementa aún más. Con cada nacimiento, la mujer pierde de media un 4 % de su salario con respecto a un hombre, mientras que para el padre los ingresos aumentan alrededor de un 6 %.
La ONU advierte de que al ritmo actual se necesitarán más de 70 años para acabar con la brecha salarial.
En Estados Unidos, las mujeres tendrían que trabajar 44 días más que los hombres al año para obtener el mismo salario, con la misma preparación y el mismo tipo de trabajo. Pero no es Se único problema al que se enfrentan las mujeres. La infrarrepresentación en puestos clave es más que notable, no sólo entre los cargos directivos de las empresas sino también en la vida pública. Veamos un simple ejemplo: de los 100 escaños que conforman el Senado estadounidense, solo 22 son ocupados por mujeres; mientras que de 435 asientos de la Cámara Baja, ocupan 84. Normal, habida cuenta de que las mujeres tienen uno de los niveles más bajos de ayuda maternal de los países más desarrollados: doce semanas de baja, pero sin recibir retribución monetaria alguna salvo que lo negocien con sus empresas. Por contra, Colombia cuenta con 18 semanas de licencia totalmente remunerada o 16 semanas en España, donde los padres cuentan con cuatro semanas adicionales.
Ahora, Islandia y Reino Unido han puesto en marcha una iniciativa que, desde este año, obligará a las empresas a presentar un certificado de igualdad salarial. En el caso de Islandia, las de más de 25 empleados y en el caso británico, las de más de 250 trabajadores. De momento, un 5 % de las 9.000 firmas británicas afectadas ha divulgado sus datos en la página web oficial, lo que arroja por ahora una brecha favorable al hombre de hasta el 65 %. La disparidad es enorme, pero por poner un ejemplo en la aerolínea de bajo coste easyJet, una de las mayores de Europa, las mujeres cobran de promedio un 51,7 % menos que los hombres, y hasta en el Ministerio de Interior el sueldo de las empleadas es un 10,1 % inferior.
Una medida similar será estudiada en el parlamento español, donde los políticos han considerado más urgente tramitar las modificaciones pertinentes en las leyes para que los animales sigan siendo considerados «cosas» para pasar a ser «seres vivos». El mundo al revés.