Los pilos en la Universidad
No puede ser que los jóvenes universitarios estén haciendo mofas y malos comentarios a los muchachos que ingresaron este semestre con las becas del Gobierno Nacional. Los becarios prefieren pasar desapercibidos y que sus compañeros no sepan que ellos ‘son los de las becas’.
Algo muy dañino se está gestando en esta sociedad para que unos chicos de primer semestre que vienen del colegio, estén maltratando a sus compañeros pilos de las becas nacionales. ¿Qué comentarios han escuchado en sus casas, para que estén haciendo mal ambiente a unos jóvenes que en su mayoría pueden ser mejores que ellos, académicamente hablando?
Vuelve y juega: el rasero de la aceptación social es la cantidad de dinero que se posee, o por lo menos, que se aparenta. Viejo problema del tercer mundo, alimentado por los contenidos mediáticos que hacen creer la vieja frase ‘cuánto tienes, cuánto vales’, como si la valía humana dependiera de la abultada chequera personal o familiar.
Grande reto para las universidades y sus profesores. Porque parte de la formación que se debe entregar es precisamente la humanista, para que entendamos que el dinero no hace mejor ni peor a nadie. El ser humano vale por sus capacidades de respetar al otro, de poner sus aptitudes y conocimientos para el mejoramiento humano por su capacidad de entender y aceptar las diferencias.
Mucho dinero no hace a nadie mejor persona. Creer esa idea es admitir, en el fondo, que es lícito cualquier medio para conseguirlo. Y esto es lo que tanto daño ha hecho a esta sociedad, porque ha sido el caldo de cultivo para aceptar socialmente los medios ilícitos de ‘ganarse la vida’; por esto, personas con una muy baja observancia moral son parte de la ‘clase alta’ solo por la ropa, el carro, el lugar donde viven o los lujos que ostentan.
La ‘clase alta’, que muchas veces es también la dirigencia política, debe estar conformada por humanistas y académicos capaces de proporcionar los mejores caminos de la economía, la política y la salud, de tal manera que la sociedad en la que viven tenga la mejor calidad de vida y humanidad posibles.
Aquellos convencidos de que la aceptación social se consigue con dinero, no pueden ser los que marquen el camino de la sociedad. Por eso la universidad tiene que afinar el currículo, incluido el oculto (lo que el profesor enseña por fuera del aula de clase), para que estas nuevas generaciones se libren del lastre que hemos padecido por años. Felicitaciones para los pilos que ganaron beca. La esperanza nacional también está puesta en ellos.