Columnistas

Los recogen sí, pero los vuelven a tirar

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03 de agosto de 2016

Por Gloria Inés Múnera R.

Soy caminante asidua de los sectores del estadio y el barrio Calasanz y en mis cotidianos recorridos es cada vez más frecuente encontrar los postes de la luz y las bases de los árboles con múltiples bolsitas que se van acumulando una encima de otra hasta formar un cúmulo que expele un olor desagradable... sí, se trata de excremento de perro que los dueños de los canes muy juiciosamente han recogido al sacar a pasear su mascota, pero que va a parar en los postes y árboles como si se tratara de una dosis de abono, como suele suceder con el de las vacas o caballos, este sí utilizado para abonar matas.

Muy bueno que las mascotas disfruten de sus paseos y que sus dueños se apersonen de recogerles la suciedad, pero lo que hacen con la mano lo borran con el codo, porque igual estas bolsitas se abren y dejan escapar un olor nauseabundo que se incrementa por el cúmulo de las mismas.

Qué tal si en vez de arrojarlas o depositarlas en los basureros, echamos su contenido por los inodoros y los vaciamos. Al fin y al cabo, la mascota es un miembro más de la familia.