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LOS REFUGIADOS NO DEBERÍAN SER PIEZAS DE NEGOCIACIÓN

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20 de mayo de 2016

Por BEN RAWLENCE
redaccion@elcolombiano.com.co

En marzo, la Unión Europea y Turquía hicieron un pacto: Turquía construiría campamentos para albergar a refugiados a quienes les fuera negada la entrada a Europa, y la Unión Europea los financiaría, 3 billones de euros (unos 3,4 billones de dólares) en primera instancia, con otros tres billones de euros después. Otros países estaban observando de cerca, y ahora estamos empezando a ver las repercusiones.

El 3 de mayo, Nigeria, en África Occidental exigió 1,1 billones de euros (unos US$1,2 billones) de la Unión Europea para detener a inmigrantes viajando hacia Libia o el Mediterráneo. Después, la semana pasada, el gobierno de Kenia anunció que planeaba cerrar el campamento de refugiados más grande del mundo, Dadaab, citando el ejemplo europeo de rechazar a los sirios para justificar su plan de devolver forzosamente a casi 600.000 refugiados somalíes.

Karanja Kibicho, un alto oficial del gobierno keniano responsable de contraterrorismo, declaró contundentemente a un periódico británico, “ya no podemos permitir a nuestro pueblo soportar el peso de las debilitadas obligaciones de la comunidad internacional hacia los refugiados”. También señaló una “caída en el financiamiento voluntario internacional para los campamentos en Kenia, a favor de aumentar los presupuestos en el hemisferio norte para refugiados viajando hacia el occidente”.

Los campamentos de refugiados son crónicamente mal financiados. Pero la propuesta de Kenia no se trata de las necesidades de los refugiados, es una exigencia de pago por rescate.

Dado que antes ya han sonado falsas alarmas, Kenia ha tenido que trabajar más duro para ganar atención internacional. Ha utilizado despiadadamente a los refugiados como chivos expiatorios para el terrorismo, permaneciendo resuelto a pesar de la falta de evidencia ligando a los campamentos a los ataques.

Contra el telón de fondo del tratado de Turquía, los refugiados son buena moneda para tener: protección contra crítica extranjera, una carga que acepta la culpa por los problemas domésticos, y un elemento útil para negociar favores especiales del extranjero.

Esto es peligroso. El 80 por ciento de las personas desplazadas en el mundo son recibidas en naciones en desarrollo. El mundo se está moviendo hacia una situación en la que los derechos de los refugiados son enumerados no en leyes internacionales y tratados sino en dólares y euros.

Esto es una locura por muchas razones, pero más que todo porque al negarse a recibir a un refugiado, un país se está negando a admitir a un ser humano empleable quien, según lo demuestran la mayoria de estudios económicos, a largo plazo hacen una contribución positiva al crecimiento económico. Esto fue, en parte, la base del argumento de la canciller alemana Angela Merkel para aceptar tan grande influjo de buscadores de asilo en Alemania en el 2015.

De manera similar, David Miliband, jefe del Comité Internacional de Rescate y ex secretario de asuntos exteriores británico, hizo un llamado el sábado para un enorme esfuerzo internacional para reasentar en países ricos a los refugiados más vulnerables que actualmente viven en campamentos, y para que los demás sean aceptados como residentes productivos con derecho a trabajar en su país anfitrión.

Es una idea sensata. Como lo han hecho los 400.000 residentes de Dadaab, los refugiados construyen economías y comunidades sea o no permitido. A pesar de los intentos de Kenia por mantener temporal a Dadaab, prohibiendo estructuras permanentes, calles, instalaciones sanitarias y energía, el campamento es una ciudad.

La elección que enfrentan las naciones anfitrionas es entre economía informal y formal.

Al parecer la mayoría de los países preferirían deportar a potenciales pagadores de impuestos y pagar enormes multas para negarse crecimiento económico a ellos mismos. La Cumbre Mundial Humanitaria, una conferencia patrocinada por las Naciones Unidas que tendrá lugar este mes en Estambul, es una oportunidad para desplazar la discusión global sobre los refugiados hacia los beneficios potenciales para todos. Pero me temo que simplemente se convertirá en una subasta.