Más allá de la legalización medicinal
Por
Juan David Torres
Pontificia Universidad Javeriana
Economía, primer semestre
jdtorres9611@gmail.com
@jdesign9615
El apoyo casi unánime que recibió la propuesta del senador Galán de legalizar el uso de la marihuana con fines medicinales es un logro encomiable para el país. No obstante, a pesar de los avances médicos que brinda la legalización parcial, estamos lejos de desmontar el tabú retrógrado e hipócrita que se cierne sobre el debate de la marihuana en Colombia. En las antípodas, las sociedades del mundo cada vez más abrazan la legalización.
Es prácticamente inane debatir sobre si alguien es libre o no de decidir qué hace con su cuerpo, siempre y cuando no afecte la libertad y los derechos de otros individuos. Máxime cuando son legales y moralmente aceptadas sustancias como el alcohol y el cigarrillo, las cuales causan un daño que supera con creces (3,3 y 6 millones de muertes anuales respectivamente) el que concierne al consumo de la marihuana.
Lo anterior jamás ha podido ser rebatido en franca lid, pues los enemigos del cannabis aducen falazmente que las otras drogas (las cosas por su nombre) son más tradicionales y mejor vistas. Es una mera cuestión de prejuicios.
Además de reconocer los incontables beneficios médicos que brinda el cannabis (tratamiento de esclerosis múltiple, alzheimer, glaucoma, cáncer), países como Holanda, Corea del Sur, Uruguay, Bélgica, entre otros, han ido más allá en términos de despenalización y legalización con fines recreativos. El caso de Colorado es bastante relevante. Año y medio después de la legalización, los homicidios se redujeron a menos de la mitad, los hurtos violentos cayeron un 10.6 %, se crearon más de 10.000 empleos y se espera recoger más de USD$30 millones en impuestos este año. Lastimosamente, muchos ignoran estos formidables resultados e insisten en la salida punitiva, sin comprender que la guerra contra las drogas siempre ha estado perdida.
En Colombia estamos viviendo una nueva bonanza marimbera, tanto así que las incautaciones de cannabis han aumentado un 323 por ciento en diez años. Existe una gran demanda interna de la sustancia, la cual debe ser aprovechada para estimular el crecimiento económico del país.
De igual manera, es nuestro deber desmontar el tabú imperante difundiendo información y fomentando el debate con argumentos. Permitiendo la libre producción, comercio y consumo del cannabis, con un monopolio estatal temporal en primera instancia, podremos construir una sociedad más libre, tolerante, incluyente y en paz.
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