Columnistas

Más allá de las flores

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14 de agosto de 2018

Por Laura Trujillo Arango
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Com. Social, 1° semestre lauratrujilloarango@gmail.com

Ciertamente es un logro innegable el hecho de que en esta nueva edición de la feria, que durante alrededor de 60 años ha representado lo que es la cultura paisa, se hayan propiciado más de 400 escenarios -diferentes a los tradicionales desfiles como el de carros antiguos o el de silleteros- dedicados a la celebración de una identidad cultural tan arraigada y colectiva como es la nuestra.

Dentro de estos espacios impulsados desde la Secretaría de Cultura Ciudadana, en compañía de ciertos patrocinadores, destacan la cantidad de conciertos dispuestos alrededor de toda la ciudad, atravesando de norte a sur sus diferentes localidades, organizadas de manera emblemática con flores de todo tipo para estos eventos.

En efecto, es de reconocer el gran triunfo que esto representa, sobre todo por la inclusión que se realizó a nuevos y alternativos géneros, distintos de aquellos que usualmente nos han identificado y se han escuchado año tras año por estas épocas de festividades.

Sin embargo, si usted, como yo; tuvo la oportunidad de asistir a algunos de estos eventos, debió percatarse de esta misma problemática que expondré a continuación:

Plazas repletas de gente orgullosa, que se jacta de celebrar nuestra cultura y festejar todos estos años de tradiciones; pero que poco o nada le importa dejar un rastro de basuras y desperdicios a su paso.

¿Es coherente que festejemos con tan grande aprecio a esta tierra que nos dio la vida y sus tradiciones que nos han marcado durante todo el desarrollo de ella, mientras al mismo tiempo mostramos semejantes actos de incultura?

Medellín ya no puede ser llamada la tacita de plata, cada día es más la suciedad y el desorden que se acumula en las calles y se ve intensificado en tiempos de feria; a pesar de los esfuerzos de la Alcaldía y las entidades privadas de realizar recolecciones de desperdicios que no nos tomamos el tiempo de depositar en los recipientes y de manera correcta.

Qué bueno sería que de la misma manera que se nos hincha el corazón al hablar de nuestra tierra y tradiciones, al celebrar en nuestra feria lo verracos y “echaos pa’ lante” que somos, tuviéramos el mismo sentido de pertenencia para cuidar las calles y espacios de nuestra amada Medellín, y así nuestro orgullo cultural trascendiera más allá del simple discurso regionalista.

*Taller de Opinión es un proyecto de El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
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