MIKE PENCE DEBE HACER QUE DONALD TRUMP SE RETIRE
Por Matt Latimer
redaccion@elcolombiano.com.co
En el último año, todos los esfuerzos hechos por líderes republicanos para derrocar a Donald J. Trump han resultado en fracasos vergonzosos. Sin embargo, según informes publicados, los nerviosos de adentro han estado considerando aún más formas de remover la marca Trump del partido de Lincoln. La mejor opción es una que podría evitar una confrontación fea y probablemente inútil y que podría ayudar a que tanto Trump como su partido salven sus apariencias. Todos los ojos tienen que estar puestos en su compañero de campaña, Mike Pence, para hacer lo que hay que hacer.
Digo esto no como miembro de la así llamada “Trump Nunca”, facción de mi partido. Aunque Trump no era mi primera opción para la nominación, su ataque contra el orden establecido me pareció atractivo a veces, hasta entretenido, y respetaba los deseos por una clara pluralidad de los votantes republicanos de las primarias.
Políticos veteranos aprenden cuáles peleas escoger, cuáles medio victorias saborear, cómo decir algo significativo y cómo aumentar su base electoral. En contraste Trump, un exitoso hombre de negocio que no está acostumbrado a responderle a nadie, parece ser constitucionalmente incapaz de dejar pasar cualquier insulto sin retarlo. Él ha demostrado no estar dispuesto a disciplinarse con un mensaje constante o contener sus peores impulsos. Le falta habilidad para formar, o más importante expandir, una coalición de elección general. Cuando sus cifras en las encuestas aumentan, como bien lo podrán hacer de nuevo en estas impredecibles elecciones, extrañamente él se ve más determinado aún para poner a prueba su durabilidad.
Incluso si ganara la presidencia, un trabajo que requiere de negociación, diplomacia, sutileza y algún indicio de curiosidad intelectual, no es claro si Trump logrará dominar o disfrutar de la posición. Su comportamiento autodestructivo demuestra que en cierto nivel él sabe esto. Ciertamente, él se ha maravillado muchas veces sobre el hecho de que ha llegado tan lejos como lo ha hecho. Ahora alguien lo tiene que guiar hacia una salida elegante. Mike Pence es esa persona.
El modesto gobernador de Indiana, Pence está en una posición poderosa, aunque no envidiable. Si públicamente repudiara a su propio compañero de campaña, o cuestionara su idoneidad para el puesto, la campaña de Trump sería insostenible. Él no tiene que tomar acción tan drástica, no todavía, pero la posibilidad de hacerlo, aunque fuera expresado indirectamente, podría persuadir a su compañero de campaña a negociar una retirada.
El nominado ha pasado su vida entera igualando el nombre Trump con el éxito. Ahora enfrenta la posibilidad de una derrota impactante, encuestas recientes sugieren que podría perder incluso en estados confiablemente republicanos como Arizona y Georgia. Si dicho resultado sucediera, por siempre estaría marcado, justamente o no, como racista, sexista, y peor de todo en el léxico de Trump, un perdedor histórico.
Pero si Trump dejara la carrera ahora, por cualquier pretexto, podría honestamente decir que superó a un establecimiento republicano formidable y que trajo asuntos importantes como la inmigración ilegal hacia el frente. Ganaría la gratitud de su partido por poner sus intereses en primer lugar. Podría ayudar a sus cualificados hijos a reconstruir la empañada marca Trump. Y con un poco de suerte, su compañero de campaña, si reemplaza a Trump como el nominado, podría derrotar a Hillary Clinton, quien tiene severos problemas de imagen ella misma. En ese caso, Trump razonablemente podría alardear que seleccionó al próximo presidente.
Si Pence realmente cree que Trump será un presidente capacitado, entonces no debe hacer nada. Pero le debe a su partido, a su país, y a la causa que ha promovido su vida entera el reflexionar sobre esto cuidadosamente. Pence está entre los pocos que podría detener esto ahora mismo.
Aunque va en contra de su naturaleza y probablemente sus instintos voltearse contra su compañero de campaña, Pence tiene que poner a su país primero. Además, si el partido lo eligiera como el reemplazo de Trump, y si lograra recibir la bendición de Trump, el Sr. Pence aún podría salvar este desastre. En un sentido muy real, el futuro de América está en sus manos.