Columnistas

MULTIMODALIDAD EN ANTIOQUIA

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12 de julio de 2016

La semana pasada fue firmada el acta de constitución del Ferrocarril de Antioquia, acto liderado por la Gobernación de Antioquia y sus socios Alcaldía de Medellín, el Metro de Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburra.

La realidad es que con las autopistas 4G, el Puerto en Urabá, el Ferrocarril, la navegabilidad del río Magdalena y el puerto sobre este, en el Municipio de Puerto Berrío, estamos empezando a sentir que por fin, después de décadas, el transporte multimodal en nuestro Departamento está pasando de ser un sueño a convertirse en una realidad. En buena hora las autopistas de la Prosperidad avanzan en su cierre financiero. Urabá, con su puerto bananero, que hoy moviliza carga principalmente de empresas antioqueñas, opera con normalidad. Sumado al avance de los dos puertos que, hoy día, están en estructuración por parte de un par de firmas serias y con credibilidad. Pero también el ferrocarril que iniciará en el 2018 su primera etapa de Amagá a Barbosa y ojalá pueda este extenderse de Bolombolo a Puerto Berrío. Y por último, el puerto en este último Municipio del Magdalena Medio que hoy funciona perfectamente y con capacidad para movilizar 100.000 toneladas año. Todos estos avances se constituyen en evidencias que estos proyectos bien articulados definitivamente darán una extraordinaria competitividad a nuestro Departamento. De concretarse todas estas iniciativas, podremos conectar unas autopistas de buena velocidad con los puertos en el Caribe y en el Magdalena y así desembotellar las salidas del Valle de Aburra con mayor eficiencia hacia los puertos.

Bastante debe hacernos reflexionar la velocidad de estas obras. Debemos estar todos vigilantes frente a sus cierres financieros, licencias ambientales y sobre todo cumplimiento de cronogramas, para que se desarrollen en el tiempo planeado y no vivamos los retrasos a los que nos hemos ido acostumbrando a la fuerza. La eficiencia es crucial y definitiva para no repetir casos como el túnel de Oriente o la doble calzada Bello–Hatillo que para un tramo tan corto tomó alrededor de 10 años.

En momento de paro camionero qué importante sería poder mover parte de la carga por el río Magdalena desde Barranquilla hasta Puerto Berrío y hacer trasbordo al tren y descargar en un puerto seco, ya sea en Porcecito, Barbosa o en el Hatillo. Muy probablemente no estaríamos pasando las dificultades de desabastecimiento que hoy tiene la industria antioqueña y que ya se refleja en aumento de precios generalizados, sobre todo en la canasta familiar.

Se vienen buenos vientos para nuestra región. Estamos esperanzados en que nuestros dirigentes no bajarán la guardia en desarrollar las mejores infraestructuras para esta región montañosa y llena de dificultades logísticas en lo relacionado con la competitividad empresarial.