Columnistas

Nieves... ¿perpetuas?

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27 de julio de 2018

Por Felipe Osorio Vergara
Universidad de Antioquia.
Facultad de Periodismo, 2° semestre
felipeosoriov@hotmail.com

En Colombia se ha enseñado desde la primaria los diferentes pisos térmicos con los que cuenta el país, y lo que siempre se decía era que a partir de los 4.000 m.s.n.m. se daba inicio a las nieves perpetuas. Sin embargo, en la actualidad, es necesario ascender casi hasta los 4.700 metros para acceder a la nieve, demostrando así uno de los efectos del cambio climático.

Los nevados son indicadores del clima, razón por la cual su vertiginoso deshielo refleja el comportamiento que está teniendo el calentamiento global en el país, siendo este mucho más acelerado en las zonas de alta montaña debido a que Colombia se ubica en la línea ecuatorial. Por poner un par de ejemplos, desde 1848 se han derretido 337 kilómetros cuadrados de glaciares (dos veces la extensión de Barranquilla), desde los años cuarenta del siglo pasado han desaparecido nueve nevados de los Andes colombianos, y dentro de diez años, el Volcán Nevado Santa Isabel completará la decena de la desglaciación.

Desde otra perspectiva, el rápido deshielo de los glaciares colombianos puede rastrearse en la presión humana. Por citar un caso, la Región Andina (en la que se ubican casi todos los glaciares), es habitada hoy día por el 70 % de los colombianos (35 millones aproximadamente) lo que presupone mayor deterioro a los ecosistemas cercanos a los nevados andinos, estos son, páramo y bosque de niebla, lo que acelera el derretimiento de estos gigantes blancos. Además, la pérdida de nieve en los picos más altos del país altera el paisaje natural y perjudica el turismo del que dependen muchas familias en las zonas de alta montaña.

En suma, Colombia no depende de los nevados para asegurar su suministro de agua, como sí dependen países como Perú o Bolivia, aunque es claro que se vería una disminución en los riachuelos que nacen en las montañas si llegan a desaparecer los glaciares que coronan sus cumbres más altas. Ahora bien, aunque Colombia no puede hacer nada para detener o revertir el deshielo de sus picos nevados, tiene aún posibilidades de salvar sus páramos, que proveen casi el 70 % del agua del país. Por tanto, el emprender acciones encaminadas a la protección de las zonas paramunas debe ser una prioridad gubernamental, porque estos fríos y húmedos ecosistemas andinos, son las legítimas “fábricas de agua” de la nación.

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