Ninguno es el mesías
Cargado de odio está el país. Sesenta años de guerra no podían dejar otra cosa. Muchos, cegados de odio, no dejan de mirar para atrás, viven esclavizados a un pasado que ya no existe y no visualizan el futuro sin que los culpables hayan pagado...
¿Quiénes son los culpables? ¿Quiénes hicieron que Colombia llegara a este punto de no retorno? Como están hoy las cosas, y después de la espiral ascendente de responsables que creció a partir de las injusticias nunca enmendadas, el cuadro de señalamientos es tan extenso que el dedo apuntaría, incluso, a quienes hoy claman con vehemencia que se haga justicia.
Si alguien se considera poseedor de cordura en este país, tendría que intentar que, por lo menos, se grite menos fuerte para señalar hacia algún bando, porque ambos, la derecha y la izquierda, son responsables de la aniquilación de los campos, la descomposición de las ciudades y las peores atrocidades cometidas. ¿O es que acaso se podría decir que es peor el corte de franela (método guerrillero de los años 50) que el uso de la motosierra (método paramilitar de los años 90)?
No jueguen más con el país. Estamos hartos de que solo vean la paja del ojo ajeno incapaces de ver la viga propia y que cada uno se considere al mismo tiempo víctima y salvador, cuando ambos han sido víctimas y victimarios. Sépanlo que a ninguno consideramos mesías.
Lo único que queremos es que haya una voluntad política que entienda que la violencia es un método inhumano, úselo quien lo use, y que rechazamos cualquier ideología que pretenda imponer sus ideas a los balazos. Y que más aversión producen aquellos de doble moral capaces de hablar palabras edulcoradas y, al mismo tiempo, disparar fusiles para ‘ablandar’ al ‘enemigo’.
¿Que así es el mundo? No, así no es el mundo. La violencia es un acto de la decisión humana. El problema es que los irracionales creen que la única manera de ‘entendimiento’ es imponer violentamente su manera de entender el mundo. Son humanos en el piso cero de la escala de la evolución ética, cuya alma silvestre aún vive en la barbarie.
¿Que así ha sido toda la vida? Desafortunadamente sí, para muchos, que han logrado que una Tierra bella con todas las posibilidades naturales para la buena vida, sea un lugar de guerra, destrucción y muerte, por una sola razón: porque se creen superiores y con derecho a tener más. Los unos lo muestran de frente (la derecha), los otros lo hacen solapadamente (la izquierda). Todos, cegados de odio .