¿No están cansados de la política colombiana?
Por Hans Sebastián Bejarano
Universidad Militar Nueva Granada
Facultad de Derecho, 10° semestre
hansmaverick1377@gmail.com
La política colombiana es ahora una prostituta barata y me refiero a la profesión más antigua del mundo, debido a que la política colombiana se vende al mejor postor, el poder judicial y el legislativo, se dejaron seducir por las artimañas que tienen esos los tentáculos corruptos, escabrosos y enmermelados de las figuras políticas de este país. Son ejemplos claros de lo dicho anteriormente, Odebrecht, el Cartel de la toga, el desfalco del sistema de basuras en Bogotá, niños en La Guajira muriendo por desnutrición, toda vez que los recursos se los llevan unos cuantos y otros incontables casos que nos han dejado horrorizados y hastiados, que son muestra clara que esa vagabunda llamada política ha interferido en todos los sectores de la sociedad. El problema del colombiano es que tiene memoria selectiva y de corto plazo.
Estas cuestiones me llevan a concluir que uribistas y petristas son lo mismo, de la misma calaña, son movimientos liderados por personajes que incitan a la náusea y causan estupor por su discurso de odio y venganza contra el que piensa diferente, con promesas de cambio, que solo traen camuflado miseria, corrupción, mermelada y polarización, aclaro y considero que no estoy atentando con el buen nombre, ni la honra de estos personajes, solo evidencio, como un ciudadano de a pie, la realidad política del país y el actuar de dichos personajes con sus respectivos escuderos y movimientos, en esta realidad coyuntural en la que estamos viviendo en este momento. Cada cuál defiende su posición con argumentos pobres e inverosímiles, lo peor de esto, es que el pueblo colombiano sigue creyendo en que alguno de esos dos “caudillos o mesías” nos va a salvar del desastre en el cual estamos a punto de caer, siguen los mismos en las mismas y gracias a nosotros mismos, a nosotros que somos un pueblo que pide un cambio urgente, pero que seguimos eligiendo a los mismos “cafres” de siempre con la excusa de que “necesitamos a alguien de experiencia, alguien que sepa lo que está haciendo, a alguien que cambie este país”...
Es hora de reaccionar, de pensar con sentido crítico y de mirar más allá de esos personajes que solo destilan odio y resentimiento.
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