¡No solo el ruido y el polvero!
Cuando a principios del año pasé por las obras de Parques del Río en el centro de Medellín, me acordé del proyecto titulado “Las 7 maravillas del mundo antiguo” que presenté a la feria de las ciencias del colegio cuando estaba en sexto grado, y contaba sobre las pirámides de Egipto.
La remembranza vino a mi memoria cuando constaté la ausencia las letras grandes de la entrada que escribían para la posteridad el nombre del anterior alcalde. El equipo de comunicaciones de Aníbal había marcado la obra al comienzo y al final con unas letras doradas que enmarcaban una frase carente de puntuación y de sintaxis, y al final su nombre con los dos apellidos (si mal no estoy). Como en el antiguo Egipto el nuevo gobernante había mandado borrar de las obras el nombre de su antecesor.
No tengo elementos técnicos, ni me he visto afectada directamente por la construcción de la obra, como sí lo hablan los vecinos del proyecto. Pero sí me duelen los más de 96 mil millones de pesos de sobrecostos de esta fase, no comprendidos en los 161 mil millones de pesos que había dejado la administración Aníbal Gaviria Correa para construir la etapa 1.
¡Ay Dios!
Como la inmensa mayoría de obras públicas en Colombia tienen un sobrecosto altísimo, será que deberíamos aprender en un pueblo ubicado en Brasil que construyeron directamente un puente peatonal para comunicarlos con los servicios básicos. Los vecinos construyeron el puente en 1.500 dólares, mientras que las autoridades locales habían proyectado un costo total de 81 mil dólares. ¡54 veces más barato!
Los modelos de construcción comunitaria son un buen camino para la optimización de los recursos públicos y también de los privados. EPM tiene un esquema de contratación comunitaria para las pequeñas obras que genera empleo de la mano de obra de las comunidades locales y de los barrios donde se realizan los pequeños proyectos. Incluso, empresas privadas como la cementera mexicana Cemex, ofrece un modelo en el que las comunidades y las personas ponen la mano de obra para construir proyectos de vivienda social.
Muchas fundaciones y entidades sin ánimo de lucro que tradicionalmente en nuestra ciudad han trabajado por la construcción de viviendas dignas en las comunidades más vulnerables, también desarrollan esquemas de construcción comunitaria.
En días pasados escuché al alcalde resaltar la importancia de las alianzas público privadas de cara a la construcción de obras de infraestructura: por qué no incluir esquemas de construcción comunitaria como un camino de transparencia y optimización de recursos, pero también como una oportunidad para la generación de ingresos y la empleabilidad de los vecinos que tienen que soportar las inclemencias de los proyectos de construcción, ¡Que no solo les toque el ruido y el polvero!