Columnistas

Nos estamos robotizando

Loading...
05 de agosto de 2016

Ni la incipiente industria robótica sabe si revestirlos con forma humana o al menos humanoide, lo que sí saben es que esas máquinas deben actuar y tener una inteligencia lo más parecida a las personas.

Que satisfagan el test de Turing: que una persona no sepa si le respondió la máquina o un humano.

Hay avances sorprendentes. Hace poco veíamos robots que atendían en un restaurante. Y en esa búsqueda por crear nuevas formas, recibí una información de un cyborg: un robot parte máquina, parte animal construido con partes de un músculo de la boca de un piojo de mar.

No caben dudas que cada día serán más comunes en la vida humana. Incluso se hacen sondeos si servirían como pareja sexual a hombres y mujeres, algo todavía a unos años de ser realidad pero a lo que se llegará.

Si eso es normal, la misma situación, pero al contrario, también se está tornando cada vez más evidente: ¿hasta qué punto los humanos estamos actuando como robots?

Una pregunta que va más allá de la deshumanización debido a la tecnología.

Brett Frischmann, profesor en la Escuela de Leyes Cardozo (Nueva York) y Evan Selinger, profesor de filosofía en el Instituto de Tecnología Rochester se plantean el tema en un artículo. El primero publicó además un paper en el que ilustra cómo los cambios en la tecnología y nuestro ambiente lenta pero seguramente están haciendo que los humanos seamos más tipo máquina. Esa capacidad de sentido común, de pensamiento racional e irracional que nos distingue se pierde.

Citaban el ejemplo de los call center: a veces es difícil distinguir si responde una máquina o una persona. Sucede también en los conmutadores de empresas.

Los casos abundan: suena el celular y hay que mirar el whatsapp o el correo a pesar de que no esperamos nada.

Abrimos una página en internet y pide que aceptemos condiciones y sin leerlas, damos clic. Y cada día estamos más vigilados y estandarizados, fuera de una obsesión por la eficiencia asumiendo que toda nueva creación tecnológica es benéfica y necesaria.

No se piensa. Se anuncia un nuevo teléfono inteligente y miles hacen largas filas por varios días. Cada vez más condicionados, menos pensantes.

Un nuevo juego y ya vemos lo que sucede últimamente. Lo peor es que la tendencia a la robotización es creciente. ¿Humanos?

Maullido: cada día más privatizada la Feria de las Flores.