NOS LLENAN DE ORGULLO PATRIO
El domingo pasado terminó el Tour de Francia, la competencia ciclística más importante del mundo. Este año a lo largo de los arduos y nada despreciables 3.540 km, distribuidos en 21 etapas, estuvimos representados por un buen número de ciclistas colombianos, todos integrantes de alguna de las 22 escuadras en las cuales nuestros compatriotas juegan siempre un papel destacado.
Para este tour todas las esperanzas estaban puestas en Nairo Quintana, quien gracias a su fortaleza física y mental, hoy día es considerado el mejor ciclista de Colombia y uno de los tres mejores del mundo. Lamentablemente, Nairo no tuvo un buen Tour, y no alcanzó a estar en el podio, al que nos tiene acostumbrados, en los últimos años.
Muy seguramente por el desgaste que le implicó haber corrido el Giro de Italia y llegar a Francia con apenas algo más de un mes de descanso. La verdad, fuimos muy optimistas al pensar que Nairo podría ganar el Tour o inclusive estar en el podio, ya había sido más que suficiente con los logros en el Giro. Este personaje es en definitiva un hombre integral al que Colombia debe seguir haciéndole reconocimientos por llevar tan alto el nombre de nuestra nación. Un deportista humilde que con gran sacrificio ha logrado lo que muy pocos han podido alcanzar, en suma, un héroe nacional. Por eso resultan altisonantes las críticas oportunistas y malintencionadas que algunos le hacen, a pesar de quedar en el puesto 12 entre 190 competidores.
El caso de Nairo nos sirve para reflexionar un poco en ¿qué pasa en nuestra cultura que cuando alguien no está siempre ocupando el primer lugar tratamos automáticamente de demeritar sus capacidades o logros alcanzados? Algo similar han vivido Mariana Pajón, a quien algunos no le perdonan que no quede en primer lugar en los campeonatos mundiales. O al mismo Rigoberto Urán, a quién ya muchos lo daban de salida y sin posibilidades para figurar de manera representativa, demostrando en este Tour de lo que está hecho.
Lo más difícil de un deportista no es llegar a estar en los primeros lugares sino mantenerse, condición que los hace vulnerables y frágiles gracias a que el paso de la gloria al ostracismo es pequeño. Lamentablemente los seres humanos muchas veces celebramos de las glorias de otros, pero somos incapaces de ponernos en los zapatos de estas figuras que sienten, se estresan, deprimen y hasta lloran, no solo porque no alcanzan los rendimientos esperados, sino también porque sus seguidores los acribillan cuando las cosas no van bien.
En nuestra cultura el error no es permitido, la fortaleza debe ser las 24 horas y los 7 días de la semana, su sonrisa no puede fallar, si no dan un autógrafo son tratados de prepotentes y su vida privada y familiar deja de existir. La mayoría de los colombianos queremos decirles a todos los deportistas que nos representan aquí y en el mundo, GRACIAS, por llevar una cara alegre y diferente, una cara que representa la verdadera Colombia, la de la gente buena, trabajadora, decente y con aspiraciones. Ustedes son gran parte de la inspiración de millones de colombianos. Gracias Nairo, gracias Rigo, gracias a todos por llenarnos de orgullo por nuestro país.