Columnistas

Odio

Loading...
11 de diciembre de 2018

Muchos colombianos consideran que en la negociación del Acuerdo Final (AF) las Farc fueron las más beneficiadas y que esta guerrilla adquirió el estatus de vencedora. Esto, escribe un lector “nos tendrá divididos y polarizados mucho tiempo más”. Los que así valoran el proceso de paz tienen razón en algo. Superar el odio, el resentimiento y la rabia no será una cuestión fácil ni de corto tiempo.

Colombia tiene una larga historia de conflictos e injusticias que las Farc, el Eln, los paramilitares y sectores de las Fuerzas Armadas llevaron a una escala espantosa en las últimas décadas. Por esto estas organizaciones son odiadas y aborrecidas por grupos diferentes de víctimas.

Pero la violencia no es un problema de esta época. Para las víctimas, la violencia está presente desde siempre, pues la que se produjo a partir del asesinato de Gaitán es la continuación de la de 1932-1933; esta fue la continuación de la Guerra de los Mil Días que a su vez fue la continuación de todas las guerras del siglo XIX. Y este ciclo de violencia de larga duración, con matices y diferencias, que no ha cesado con el AF, continúa produciendo asesinatos de líderes sociales, exguerrilleros, y así, más odio.

El odio es la condición o estado de relaciones en el cual una persona detesta a otra, la emoción o sentimiento de aborrecimiento, antipatía, enemistad y animadversión (Gaylin). El odio es un sentimiento destructivo, de ruptura, desorganización y, en ciertos casos, es expresión de un desorden sicológico severo.

El odio puede tener un carácter retributivo que resulta de que la persona que odia hace un juicio moral sobre el perjuicio sufrido y busca compensarlo mediante el daño al causante del mal. El que odia desea que el sujeto odiado sufra alguna pena equivalente a la que esta le causó y por esto tendrá que pagar el justo castigo. El odio es una pasión que puede aumentar en intensidad y está vinculado con la venganza, que lo alimenta y acrecienta.

Estos son los propósitos que persigue el odio. Pero la razón e instituciones como una comisión de la verdad-(CV) pueden contribuir a superar el odio mediante el perdón y la reconciliación. El dispositivo que se ha experimentado en Sudáfrica, Perú, Sierra Leona, para superar los ciclos de odio y venganza y pacificar estas sociedades, ha sido la CV, que pone en el centro las víctimas y la reconciliación. Los perpetradores deben contribuir con el esclarecimiento de la verdad y asumir la responsabilidad por los daños que causaron. La justicia los debe castigar. La víctima debe ser recompensada, y su sufrimiento debe ser reconocido. El cumplimiento de estas condiciones podría ayudar a superar la dialéctica de odio y venganza, que ha producido tantas muertes en uno de los “países más felices del mundo”: Colombia.

Por estas razones es imperativo que reflexionemos sobre el odio, el resentimiento, la venganza, en sentido histórico, psicológico y filosófico, para entender cómo funcionan, qué influencia han tenido en nuestra historia y cómo podremos superarlos.