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Ojalá que la guerra nos deje conocer el Medio Oriente

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03 de enero de 2017

Entre las grandes víctimas que deja la guerra y el chorro de sangre que parece no cesar, escudándose entre la guerra civil contra un régimen tirano, la reacción contra el fundamentalismo religioso y los crímenes de odio, la cultura en Oriente Medio queda reducida a polvo.

Ojalá que la guerra nos deje conocer el Medio Oriente, porque la más nefasta consecuencia de la muerte de la evidencia cultural e histórica, es la empatía. La habilidad humana esencial que nos permite ponernos en el lugar del otro, de donde nacen la compasión y la caridad y todas las grandes virtudes humanas.

Ojalá que la guerra nos deje conocer el Medio Oriente, y no sea lo mismo que con los países tras la cortina de hierro después de la Segunda Guerra Mundial, culpable del retardo en el conocimiento para el mundo occidental de la magnífica obra del escritor húngaro Sándor Márai. ¡Qué mejor forma de comprender la realidad que vivían los aristócratas en decadencia del imperio Austro-húngaro, que leer un libro de este autor! Así mismo pienso: ¿de cuántos autores y autoras nos estará privando la guerra en el Medio Oriente? Y con ellos, de conocer su cultura y su idiosincrasia para ponernos en sus zapatos.

Ojalá que la guerra nos deje conocer el Medio Oriente, después de los atentados que el 2016 ha dejado en Estambul, la única ciudad en el mundo que está ubicada entre dos continentes: Europa y Asia, la tierra de Orhan Pamuk, el premio Nobel de Literatura de 2006. El novelista da cuenta en su libro “Instambul” sobre la riqueza del río Bósforo que divide la ciudad y en cuyo paseo se recorren desde viejos palacios otomanos hasta los vestigios de la antigua Constantinopla de Carlo Magno.

Ojalá que la guerra nos deje conocer el Medio Oriente, y ponernos en el lugar de los sirios a través de escritoras como la asilada en México pero nacida en Damasco, Siria: Ikram Antaki. Ojalá que la guerra nos deje conocer Oriente Medio, con las imágenes en vivo de las construcciones milenarias por donde pasaron griegos y romanos, y las imágenes que tengamos no provengan solamente de reconstrucciones de realidad virtual.

Ojalá que la guerra nos deje conocer el Medio Oriente, y no quede reducida la discusión sobre su cultura a narraciones de guerra o a historias de las privaciones que el fundamentalismo religioso ha impuesto sobre las mujeres y las niñas. Admiro profundamente a Malala, la premio Nobel de Paz de 2015, y he disfrutado mucho leyendo su biografía, Yo soy Malala, pero sus escritos son indicio de que la cultura paquistaní es mucho más que narraciones trágicas.

Ojalá que la guerra nos deje conocer el Medio Oriente, con las riquezas de la cultura persa que deja entrever Parinosh Sauniee, en “El libro de mi destino”, cuando cuenta el costo humano de la guerra y el radicalismo religioso sobre las mujeres musulmanas.

arangogiraldo@gmail.com

@RocArangoG