Órdenes privilegiados y ambientalismo desprotegido
Cuando el autor de ¿Qué es el Tercer Estado?, Emmanuel Sieyès, escribió sobre la práctica social del privilegio, la Francia del Antiguo Régimen estaba basada en una estructura de poder en la cual los órdenes privilegiados de la nobleza y el clero disfrutaban de una multitud de derechos, prerrogativas y honores, que producían una radical desigualdad entre los grupos que componían la sociedad.
Estos derechos y privilegios habían sido establecidos desde el régimen feudal y consistían en el conjunto de las inmunidades fiscales de las que gozaban la nobleza y el clero y en los beneficios que recibían por derecho hereditario sus descendientes al tener prerrogativas especiales para ocupar las más altas posiciones en la dirección del Estado, el ejército y el clero.
Quiero señalar aquí la relación entre el tipo de democracia limitada y corrupta que tenemos, con el “privilegio”, usando el sonado caso del presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry y el ingeniero Óscar Vanegas.
¿Qué es el privilegio en términos políticos? El privilegio otorga a una persona o a un grupo el derecho exclusivo a algo y de esta manera despoja a los ciudadanos de una porción de su posible libertad. El privilegio se opone a los principios que deben regir una sociedad liberal y democrática, especialmente los de igualdad y justicia.
El exministro Echeverry ha ocupado altas posiciones públicas y privadas: exdirector de Planeación, exconsultor del BID, exdecano. Recientemente, en plena Sección Quinta del Senado replicó al profesor Vanegas, quien sostenía que la licencia de la Sierra de la Macarena era inconveniente porque permitía explotar petróleo en una de las zonas más protegidas de Colombia. Dijo: “una persona que con una tarjeta de profesor viene a decirnos que descubrió que el agua moja”. Para finalizar exigió hablar con alguien de su mismo nivel. Esto quiere decir que actuó como un privilegiado –indignado-, y marcó la diferencia social mirando por encima del hombro al docente que anticipó con sus argumentos el reversazo del Gobierno sobre la licencia ambiental.
La superioridad social mostrada en el gesto de Echeverry estuvo acompañada del desprecio a los ambientalistas y a los investigadores de temas ecológicos y mineros. “Y el desprecio es, sin duda, uno de los peores males que puede causarse a los hombres”, escribió Sieyès.
Las formas particulares del privilegio que han formado en Colombia el tejido social y sus estructuras verticales de dominio han creado una desigualdad entre los miembros de la sociedad y les ha dado a unos grupos, de forma arbitraria, más poder frente a otros. El privilegiado, al sentirse diferente de los demás miembros de la comunidad, busca mantener a toda costa su posición, generando un ansia insaciable de dominación y poder. Conceder a alguien un privilegio exclusivo sobre lo que pertenece a todo el mundo, es perjudicar a todos en beneficio de uno solo, lo cual supone la imagen misma de la injusticia y la más absurda sinrazón. Por estas razones considero que todos los privilegios son injustos y odiosos.