¿Pa qué estudiamos?
La escritora de novela policíaca, Agatha Christie leía 200 libros al año, y el presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt leía más de 300 libros al año, en los inicios del siglo XX. Hoy en día, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg y el millonario Bill Gates leen más de 100 títulos al año. Eso es el reflejo de los cambios que ha tenido la forma en la que adquirimos el conocimiento y el para qué lo usamos ha cambiado radicalmente.
Mientras la escritora usó el conocimiento que adquiría en sus lecturas para entretener y cultivar la ficción, el segundo alimentó su liderazgo y la toma de decisiones a partir de su aprendizajes. Pero los dos últimos han usado su conocimiento para transformar su propia realidad y la del mundo entero. Lo cual ha implicado el desarrollo de la capacidad para acercarse al conocimiento por sí solos o ser autodidacta.
¡La verdadera innovación educativa quiere decir cambiar la forma en la que los seres humanos nos relacionamos con el conocimiento en entornos educativos, no se innova solo construyendo modernas infraestructuras! El caso de Finlandia, país reconocido en el mundo por el éxito de su sistema educativo, no tiene como eje central de la educación la infraestructura.
¡Sí a los ambientes educativos con dignidad! No a la construcción de infraestructuras qué le cargan al presupuesto público una cuantía importante para gastos de mantenimiento y no dejan espacio en la billetera para nuevas inversiones) lo cual es válido no solo para los temas educativos sino para todos los aspectos en los que los políticos abusan de la inversión en infraestructura. El año pasado se conoció el nuevo plan de infraestructura educativa con el cual el Gobierno busca satisfacer en un 60% la demanda de espacios de aprendizaje.
Es innegable la deuda del país con las escuelas rurales, en especial, pero quiero reflexionar sobre el gasto público en infraestructura de cualquier tipo y para cualquier fin, en tanto el abuso mata los presupuestos públicos y castiga nuevas inversiones.
A partir del debate que se armó por la venta de Isagén, platica de la cual ni un solo centavo va a ser invertido directamente en la construcción de carreteras sino que va a parar al bolsillo de los bancos. ¿Qué tan importante es la inversión en infraestructura en el país y con cuáles parámetros debe hacerse?
Es más, todo indica que los paisas vamos a tener que vender el porcentaje que tiene EPM en Isagén, estamos hablando de más de un billón de pesos. Ojalá que el alcalde aproveche ese dinero para amortizar si la deuda pública de Medellín que en 2015 cerró en 1043 billones de pesos para invertir en la construcción del monorriel de la 80.