Columnistas

Para autopistas nada

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05 de mayo de 2016

En la entrevista al gobernador, aparecida en este diario el pasado martes, sobre el Plan de Desarrollo de Antioquia, nada menciona el mandatario de la carretera a Urabá que dará el empleo que hace parte de la “equidad y movilidad social” que él pregona. Si paralizó la iniciación del túnel del Toyo, nada podemos esperar del gobernante para la construcción de obra tan esperada y tan atacada por los enemigos del departamento. En sus manos vengativas estamos.

Me remonto a tiempos lejanos para recordar el calvario recorrido por Antioquia, por Urabá y por quienes sí tenían visión de futuro que pensaron en la importancia de esta región.

En 1926 se iniciaron los trabajos de la “carreta al mar”, como se llamó en aquella oportunidad, porque nos conectaba y conectaba al occidente colombiano con el mar Caribe, con un ahorro de más de 300 kilómetros. Desde aquella época surgieron los enemigos de darle algo importante a este departamento. Todos los antioqueños la pedían. Ahora siguen los ataques de los de afuera que buscan el freno al desarrollo de esta comarca, lamentablemente con el apoyo de quien nos gobierna.

Es tanta la importancia de Urabá que, en este mismo periódico del martes 3 de mayo, aparece una información titulada “Panamá y Francia, interesados en patrocinar ideas en Urabá”.

Aquí se para el desarrollo del túnel, no se le pide al Gobierno Nacional que inicie las obras de la carretera y, el gobernante de turno, dice “queremos darle más velocidad al progreso de Antioquia”, pero poniéndole el freno a la obra más importante para su desarrollo.

Para refrescar un poco la memoria, volví a las páginas del libro “Recuerdos”, de Fernando Gómez Martínez, escrito en la década de los sesenta del siglo pasado. En él trata dos temas que le preocuparon durante toda su vida política y periodística: “La descentralización y la carretera al mar”. Así tituló uno de los capítulos.

Sobre lo primero decía: “Todo está centralizado en Colombia. El más leve asunto administrativo hay que tratarlo en Bogotá... El movimiento descentralista, iniciado en Antioquia, el Valle y Caldas, que al principio no fue bien entendido y hasta fue calumniado con perjuicio exclusivo de nuestro departamento, ha venido abriéndose camino en la conciencia de los colombianos. Unos piensan que se trata simplemente de una redistribución de rentas. Otros, como cierto gobernador antioqueño, que es cuestión de trasteo de la gobernación y de unas secretarías”.

El centralismo sigue y se agrava a pesar de que la Constitución de 1991 dice en su primer artículo: “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales...”. El centralismo no se acaba, se afianza más y, en este gobierno entregado a los grupos subversivos, no hay esperanza ninguna de que se cumpla el mandato constitucional. Si Juanpa (como le gusta que le digamos) lo incumple y lo modifica cada que sus amigos guerrilleros narcotraficantes y terroristas se lo mandan, no esperemos que lo cumpla para que Antioquia, su “querido” departamento, se pueda desarrollar.

Ya se llevan la Feria Aeronáutica de Rionegro. ¿Habrá protesta oficial?

¿Cuándo hacemos la próxima marcha?.