Columnistas

Para qué leer

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28 de abril de 2016

Esta semana asistí en la Feria del Libro de Bogotá a un conversatorio sobre: “Sociedades lectoras: la lectura hoy en Colombia”. El moderador quiso iniciar la discusión con dos preguntas: ¿Qué es leer y si en Colombia tenemos una sociedad lectora? Sin embargo, a estas preguntas les agregó algo más: tratar de ubicar las respuestas teniendo como contexto lo que pasó el sábado en Corferias.

¿Y qué pasó en Corferias el sábado? Pues que Germán Garmendia, un youtuber chileno que tiene millones de seguidores, colapsó la entrada a la feria. Antes del medio día, las 50 mil boletas ya estaban vendidas y un montón de jóvenes que querían ver y tomarse una foto con Germán no pudieron entrar. La cosa se puso fea y estuvo tan pésimamente manejada por Corferias, que la Policía tuvo que intervenir.

Pero en fin, tratemos de concentrarnos en el fenómeno que es Germán, quien vino a esta feria, supuestamente, a presentar su libro “#Chupaelperro”. Y digo supuestamente porque lo único que yo vi en Corferias fue una fila enorme de jovencitos que querían tomarse una foto y obtener un autógrafo de este personaje. No hubo ni siquiera un espacio para que un auditorio le hiciera preguntas, para que alguien comentara el libro, que en una feria de estas debería ser lo importante, digo yo.

¿Y por qué no comentar el libro? Seguramente porque no vale la pena, porque aquí el libro es lo de menos, aquí lo importante es lo que el personaje le venda a esa ola de seguidores que consumen enceguecidos todo lo que su ídolo les ofrezca porque: “él piensa como yo, es igual a mí”, casi como los “furibistas”, quienes todo lo ven bien y bueno en su santo ídolo y no son capaces de discernir, de separar lo que es verdad y es mentira. Desafortunadamente eso es lo que genera un ídolo, por eso son tan peligrosos y, a la vez, tan inútiles.

Curiosamente, para tratar de conocer un poco más del tal Germán, entré a ver uno de sus famosos videos en internet. Encontré uno que era sobre las decepciones, una de ellas, vaya coincidencia, es la que siente un joven cuando desea que su padre le regale un PlayStation de cumpleaños y lo que recibe ¡es un liiibroooo! Si alguien piensa eso, ¿cómo es que escribe uno, cómo es que estafa a ese montón de incautos y luego las editoriales lo venden como una forma de acercar los jóvenes a la lectura?

A mí la verdad no me indigna el éxito de Germán, cada quien se gana la vida como pueda, a mí lo que me molesta es que algunos jóvenes digan que personajes como él y su libro les dan lo que les gusta cuando, finalmente, lo que uno busca en los libros es encontrar algo distinto a uno, que lo saque del tedio de ser uno y le haga pensar que la vida puede ser mejor que esto tan poquito. Para eso es que uno lee, no para sentir que uno tiene la razón