PARTICIPACIÓN SOCIAL EN LOS PROCESOS DE PAZ
La terminación concertada de un conflicto armado, a diferencia de un proceso de sometimiento a la justicia, como fue el caso de lo sucedido con los grupos paramilitares, conlleva no solo la construcción de acuerdos entre las insurgencias y el Gobierno Nacional, sino niveles de participación de la sociedad múltiples, diversos y con alcances diferenciales, pero todos ellos fundamentales para darle legitimidad social a dichos acuerdos, que normalmente implican no solo mecanismos para la reincorporación de los grupos alzados en armas en lo político, lo social y lo económico, de acuerdo con sus intereses, sino reformas que permitan mejorar la calidad de nuestra democracia y las condiciones de inclusión y equidad social.
Hasta el momento hemos tenido la participación social en los nueve Foros de Participación para la Mesa de Conversaciones de La Habana, en los cuales miles de colombianos propusieron razonables insumos o propuestas de solución a los problemas de la agenda y muchas de ellas se tradujeron en los acuerdos entre las dos delegaciones, Gobierno y Farc.
De otro lado, tanto Gobierno como Farc, han reiterado que los acuerdos a que se llegue en La Habana, deben ser refrendados por los colombianos a través del mecanismo que la Mesa de Conversaciones acuerde; hasta el momento no hay acuerdo al respecto, pero el Gobierno por su lado empezó a tramitar un proyecto de ley para convocar un plebiscito, por medio del cual los colombianos se pronuncien sobre los acuerdos de paz. Independiente del acuerdo que finalmente se utilice, lo real es que es fundamental la participación ciudadana para darle legitimidad a dichos acuerdos, aunque debemos decir que si la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, como lo dice el artículo 22 de nuestra Constitución, parecería ilógico preguntarles a los colombianos si no quieren la paz.
Por su parte el ELN ha expresado aspirar a que en su proceso de conversaciones con el Gobierno, la participación social tenga otros alcances. Si bien allí por ahora tenemos más interrogantes que certezas, quisiera proponer algunas reflexiones al respecto. Parecería, aunque todavía está un poco difuso, que el ELN considera que lo fundamental de la agenda social –que se expresaría en lo que han llamado transformaciones para la paz y que no sabemos qué tan acotada esté-, debería ser acordada con las organizaciones y actores sociales y ellos las asumirían como tal. Significaría un modelo de participación de concertación social, que tendría obligatoriedad sobre la Mesa entre Gobierno y ELN. Por otro lado, se realizó en semanas anteriores el Llamamiento de la Mesa Social para la Paz, que agrupa una diversidad de organizaciones sociales populares y que aspiraría a ser esa mesa de diálogo social que complemente, en lo participativo, los procesos de conversaciones con las Farc y el ELN. Si se quiere y si se maneja con realismo y si lo aceptan las partes, la Mesa Social para la Paz podría convertirse en el germen o el espacio de una especie de ‘diálogo nacional’, que permita a los distintos protagonistas sociales, incluidos no solo los sectores subalternos de la sociedad, avanzar en la construcción de unos acuerdos básicos para la transición.
Estaríamos acá no solo poniendo en marcha un mecanismo de participación para una concertación social y política, sino al mismo tiempo una posibilidad de legitimación social extrainstitucional, que podría tener impacto positivo en los mecanismos formales de refrendación social de los acuerdos previstos, sino también un mecanismo para consensuar entre los actores sociales de la sociedad, como organizaciones sociales populares, organizaciones empresariales, actores políticos y Gobierno, las bases de cambios de mediano y largo plazo que nos permitan avanzar en una transición hacia una real democracia de concertación, legitima, y dándole solidez a los acuerdos, que sean la hoja de ruta para avanzar en esa dirección.
La participación para la concertación puede ser el complemento participativo necesario para redondear los acuerdos de paz.