Columnistas

PESADILLAS MÚLTIPLES CON CIERTOS MOTOCICLISTAS

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17 de agosto de 2018

Por LUIS RODOLFO ARROYAVE V.

Cuando en estas noches medellinenses despierto agitado al retumbar de las ventanas y cristales de mi casa por el paso de motocicletas sin mofle, o con sus tubos de escape modificados de tal forma que generen el máximo ruido posible, me pregunto en mi desvelo qué cosas pasarán por los pequeños y vacíos cerebros de esos pobres tipos que salen al filo de la medianoche a causar el mayor bullicio posible. Los imagino disfrutando el solo hecho de perturbar a los demás, igual que hacen los sádicos. Seguramente colman sus aspiraciones vitales con eso. El estruendo que generan es directamente proporcional a su falta de inteligencia afectiva y a su nulo sentido de vida en comunidad.

Y ya en el día, y también en horas de la noche, hay otros motociclistas que si bien no hacen tanto ruido, sí se saltan todas las normas de tránsito, en una competencia loca por llevar rápido los domicilios. Estos chicos de Rappi, la aplicación de moda, están dispuestos a lo que sea, incluso a quedar bajo los motores de busetas, camiones o carros particulares, con tal de llevar primero su paquetico. Se ganarán unas monedas de propina pero en su frenético culebreo como abejas del asfalto generan tremenda sensación de caos en las vías, pues van sin Dios y sin ley.