Pongámonos serios
La culpa la tenemos todos, pero hay quienes podrían aportar más.
Los plásticos inundan los océanos y están acabando con la vida marina. Grandes peces, tortugas y muchos otros organismos están quedando atrapados o muriendo por tragar esa clase de productos.
Se estima que hay unas 580.000 piezas por kilómetro cuadrado de mar, porque es escaso el plástico que se descompone hasta volverse orgánico. Se fragmenta y estas pequeñísimas partes están causando estragos aunque no lo veamos en las ciudades (donde entre otras cosas comienzan los problemas marinos).
Es un cuento que nos han echado: bolsas degradables. Hoy hay poquísimo plástico que pueda compostarse.
Nos decía María José Ospina, directora de la Agenda del Mar, que se ha sentado a llorar cuando en algunos sitios costeros del Pacífico, por ejemplo, han hecho campañas de recolección de basuras en las playas. Hay sitios despoblados llenos de plástico, pedazos de icopor y otros tipos.
Decía Mario Henrique de Cerquiera, experto brasilero de la Basf, en un artículo que publicamos, que no se puede satanizar al plástico y todo depende del manejo que se le dé.
Es cierto. Cálculos publicados en la revista Science dicen que en las costas colombianas (a 2015) se disponían mal unas 92.000 toneladas de plásticos.
Pero sí creo que las grandes empresas de supermercados y fabricantes de una amplia gama de artículos deberían cambiar los empaques de infinidad de productos.
No hay que esperar a que el Ministerio del Medio Ambiente, si es que lo hace porque el lobby en Colombia pesa más que las evidencias científicas, prohíba el icopor, como hicieron ya algunos países.
De nada vale destacar nuestra magia salvaje, esa riqueza natural del territorio, si a la vez estamos contribuyendo a su deterioro.
No nos digamos mentiras: en los grandes almacenes y manufacturas siguen abusando de plásticos como el icopor. Claro, no están obligados a remplazarlo, no desde lo legal, pero desde lo racional y lo moral sí, porque su discurso de respeto a la naturaleza y de producción limpia se cae.
¡Cuánto bien no harían! Esas grandes empresas son referentes, empujarían más sectores e incidirían en el comportamiento ciudadano.
Depende de cada quien disponer bien los residuos, pero los que los suministran tienen que ver en el asunto.
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