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POR QUÉ LOS SALARIOS REALES AÚN NO ESTÁN SUBIENDO

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23 de julio de 2018

El mercado laboral de EE.UU está llegando al empleo completo en una expansión económica que acaba de comenzar su décimo año, sin embargo el salario mínimo por hora para la clase trabajadora ha permanecido igual por dos años. ¿Por qué es eso? Los economistas hacen esta pregunta cada mes cuando el gobierno reporta estadísticas laborales. De manera repetida conseguimos crecimiento sólido de empleos y reducción del desempleo, pero no hay mucho para mostrar en cuanto al salario por hora. Parte de eso tiene que ver con la inflación, productividad y déficit restante en el mercado laboral.

Pero los salarios estancados para trabajadores de fábricas y no-administradores en el sector de servicio -juntos representan el 82% de la fuerza laboral, es el resultado de una larga lucha de poder que los trabajadores están perdiendo. Incluso en un tiempo de bajo desempleo, su poder de negociación es débil, el más débil que he visto en décadas. Instituciones hostiles -la administración Trump, las cortes, el sector corporativo- están limitando sus avenidas para exigir pago más alto.

Mirando la relación histórica entre los salarios de clase trabajadora y el desempleo, el crecimiento salarial debería estar un punto porcentual más de lo que lo está haciendo. En junio, el Buró de estadísticas laborales reportó, los salarios estaban creciendo a una tasa anual de 2,7 % antes de la inflación.

Pero el crecimiento de precios está en niveles más normales ahora. A lo largo del último año la inflación de precios del consumidor estaba en 2,9%, más o menos la misma tasa que el pago por horas. Datos revelados el martes muestran que las verdaderas ganancias semanales para trabajadores de tiempo completo-edad mediana no han crecido en nada desde principios de 2017. A no ser que haya un choque inesperado en el sistema, espero que la tasa de desempleo siga cayendo, probablemente a tasas que no hemos visto desde los años 60. La Reserva Federal pronostica desempleo de 3,5% para finales de este año.

Desempleo en un nivel tan bajo debería obligar a los salarios a subir, pero podría no ser suficiente para generar ganancias reales y constantes.

Eso es porque la guerra comercial podría impulsar la inflación arriba, por lo que requerirá de crecimiento salarial nominal aún más rápido para mantener el paso de los precios. Hasta ahora, el impacto de los aranceles ha sido mínimo, dada la pequeña cantidad de importaciones afectadas, y porque los ‘productos finales’ -cosas que los consumidores compran versus materiales intermedios utilizados para la producción- hasta ahora se han visto exentos.

Pero si el presidente Trump cumple con su amenaza de aranceles del 10% sobre US$200 mil millones de las importaciones de China, incluidos muchos bienes de consumo, los precios podrían recibir un empujoncito.

Incluso antes de la guerra comercial, la Reserva Federal estaba muy metida en su campaña para elevar la tasa de interés de referencia que controla, y ha sugerido que puede elevar las tasas un poco más rápido de lo planeado previamente. Las tasas más altas pretenden enfriar el mercado laboral caliente, y esto también podría reducir el ritmo del crecimiento salarial.

El producto interno bruto se ha acelerado y podría llegar a alrededor del 4% en el segundo trimestre, pero ese crecimiento no está llegando a los trabajadores. Esta es, claro, la característica que define la alta desigualdad. Desde temprano en la década de los 80, el crecimiento del PIB no ha aumentado los ingresos de la clase trabajadora de manera constante.

Aún así, en períodos anteriores, los mercados laborales restringidos fueron capaces de asestar un golpe a la desigualdad. La última vez que el desempleo estuvo en el 4% en la segunda parte de la década de 1990, la participación del ingreso nacional en los cheques de pago fue 3 puntos porcentuales más alta que en la actualidad. En otras palabras, incluso con la economía ahora cerca del pleno empleo, las ganancias están reduciendo los salarios.