Por una Antioquia
abierta al mundo
Tenemos una ventaja competitiva en nuestra localización geográfica, lo que nos permitiría atraer más inversión y empresas extranjeras a nuestro territorio.
En Antioquia hubo una época en la que para recoger café había que andar con una escalera porque los arbustos eran tan altos que los recolectores no alcanzaban. A esta variedad se le conocía como Pajarito. En 1982 Cenicafé (Centro Nacional de Investigaciones del Café), después de años de trabajo y experimentación, cruzó esta planta y produjo la variedad “Colombia”. Esto facilitó la recolección porque eran árboles más pequeños y además resistieron con más fuerza a la roya que tenía en peligro a la industria cafetera.
El país pudo producir más café con base en el conocimiento y esto nos permitió convertirnos, por un largo periodo, en el segundo productor del mundo. Fueron la experimentación, el talento humano y la aplicación del conocimiento lo que nos trajo más ingresos. Tiempos de bonanza en los que el mundo se sentía cerca.
Hay que volver acercar el mundo a nosotros, la pandemia demostró las enormes carencias pero también las infinitas posibilidades, lo conectados que estamos. Las nuevas tecnologías y las que están por venir son oportunidades.
Quedarnos con los brazos cruzados no es una opción y así lo reveló el primer índice de internacionalización empresarial de Antioquia (IIE-A), un ejercicio que construimos con Procolombia, Grupo Nutresa, ANDI seccional Antioquia y Cámara de Comercio de Medellín que analizó 300 empresas antioqueñas, de todos los tamaños. La verdad es que encontramos muchas puertas y nos mostró las que debemos abrir.
Los resultados nos dejan mal parados, estamos de espalda al mundo: en promedio 13% de los empleados domina un segundo idioma y sólo 3 de cada 100 colaboradores son de otros países. El departamento recibe 4% de la inversión extranjera directa que ingresa al país, y es casi inexistente la inversión de nuestras empresas en el exterior.
Aunque en materia de comercio los resultados son más favorables hay muchas puertas que abrir: las empresas exportan en promedio a 3 destinos internacionales, y solo 9% de sus ingresos provienen de ventas en el extranjero.
Algunas ideas que surgen también del índice: tenemos una ventaja competitiva en nuestra localización geográfica que nos permitiría atraer más inversión y empresas extranjeras a nuestro territorio. Esto se traduciría en mayores fuentes de financiación, transferencia de tecnologías y buenas prácticas para nuestras industrias.
La digitalización y el teletrabajo son hoy una realidad exitosa. Nuestras bondades en términos de clima y cultura son un imán para captar talento extranjero que puede convertirse a su vez en formador y multiplicador del nuestro.
Lo mismo aplica para miles de colombianos en el extranjero, quienes a partir de su formación, aprendieron tecnologías y formas de trabajo novedosas. Hay que intentar atraerlos física y digitalmente, incentivando pasantías, intercambios e incluso el retorno.
Aprovechar estas oportunidades implica construir una institucionalidad que responda de manera ágil y eficiente a este reto. Es mucho lo que tenemos por hacer y ganar.
Desde Proantioquia estamos listos para acompañar e impulsar estas transformaciones. Encerrarnos en nuestras montañas es un mal negocio. ¡Trabajemos por una Antioquia abierta al mundo!
*Presidenta Ejecutiva Proantioquia