POR UNA PAZ REAL
Por
Diego Gómez
Licenciatura en Ciencias Sociales, primer semestre)
dilegomez2@gmail.com
@puesmuyfacil
La ciudad es un espacio nutrido de diversidad cultural que cada vez nos muestra un abanico de manifestaciones ideológicas en protección de tal o cual asunto, especie, persona etc. Sin duda, esta posibilidad representa un síntoma importante de una sociedad activa que se moviliza en beneficio de su propio desarrollo y quiere vivir su espacio dignamente.
Sin embargo, la diversidad cultural e ideológica debe compartir y sostener una serie de valores que deben transversalizar todo tipo de comportamiento individual y colectivo, para lograr esto es necesario entender que convivir en la ciudad significa, entre tanto, ser coherente en la presencialidad como en la virtualidad, entendida esta última como la interacción en las redes sociales y todo espacio de comunicación digital.
El respeto por la diferencia es un asunto de tanta envergadura que debe trascender más allá que una simple tendencia temporal por motivo conmemorativo a una causa válida, de tal manera que, el respeto como valor fundamental de convivencia no da cabida a comparaciones denigrantes ni a cualquier tipo de señalamiento descalificativo como a menudo se puede observar en sitios web como Facebook, Twitter y Foros de Medios de Comunicación, situaciones tan frecuentes que son las que en verdad entretejen la realidad social y esta se puede ir mal configurando en una realidad provocadora y violenta.
Así entonces, es necesario tomar conciencia de la falsa separación que se hace entre lo que vivimos a diario con nuestros cercanos laborales, universitarios, de la vecindad, la calle en general; y lo que vivimos a través de nuestras pantallas, quizá escondidos tras una foto de perfil que disfraza responsabilidades como persona y que auspicia la descortesía, el sesgo de la violencia y la provocación al otro. El mismo disfraz omite que son personas y no “avatares” los que interactúan en la red, que detrás de cada “nombre de usuario” hay un ser humano.
En definitiva, es responsabilidad de todas las instituciones sociales ratificar y promulgar que la virtualidad digital debe concebirse como una célula más de nuestra realidad social, no como algo independiente de lo que somos y de la paz que durante tantas décadas hemos añorado para Colombia, nos queda como tarea elegir por una paz teórica o una guerra real, o si al contrario gestionaremos una paz real y duradera en el tiempo.
*Taller de Opinión es un proyecto de
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