PROHIBIR LOS ‘BUMP STOCKS’ NO ARREGLARÁ NADA
Por RICHARD PARKER
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En los días que han seguido a la masacre de Las Vegas, el Congreso e incluso la Asociación Nacional del Rifle parecen estar al borde de un gran avance: la regulación de los llamados ‘bump stocks’ utilizados en esa matanza, dispositivos de mercado que transforman efectivamente rifles legales y semiautomáticos en armas de guerra mortales y automáticas.
Cuando la N.R.A. acepta una medida de control de armas, vale la pena mirar más allá. Y de hecho, una prohibición de los ‘bump stocks’ cae en la misma trampa en la que tantos intentos anteriores por lograr el control “sensato” de las armas han caído -trata los síntomas, pero no la enfermedad. Así como con la prohibición de las armas de asalto, no se trata de la apariencia del arma, sino de cómo funciona.
Mientras que la masacre de Las Vegas fue notable por su oleada de fuego, encajaba un patrón: muchos tiroteos masivos involucran rifles diseñados para fuego automático para el ejército, cuyo diseño ha sido modificado para operar como armas legales y semiautomáticas para el mercado civil.
La propiedad civil de las ametralladoras, que disparan continuamente mientras se tenga apretado el gatillo, ha sido restringida en los Estados Unidos desde 1934. Pero sus equivalentes semiautomáticos, que disparan solo una vez con cada apretón del gatillo pero para el observador casual parecen ser iguales a las versiones militares, se han vuelto bastante populares.
Y aunque la mayoría de los dueños de armas podrán estar satisfechos con dejar sus armas como semiautomáticas, la proliferación de kits de modificación, libros y videos de YouTube demuestra que muchos se sienten motivados para efectivamente convertirlas en automáticas. Los ‘bump stocks’ simplemente son la forma más barata y simple de hacer que un arma semiautomática se comporte como una automática.
La única verdadera diferencia entre las versiones militares y civiles es que el perno del M-16 es más largo, y los componentes metálicos se bloquean cuando está en fuego automático, permitiendo que dispare múltiples balas en varios segundos. (Algunos dicen que el M-16 puede disparar hasta 700 balas por minuto, pero eso es cierto solo en teoría; en la práctica, depende del tamaño del tambor, entre otras cosas.)
O tome el rifle más popular del momento, el HK416, originalmente diseñado para las fuerzas militares alemanas. Una versión semiautomática del original, el MR556, está disponible para los civiles por US$2.800 o más.
Hay un sinnúmero de maneras fáciles y baratas de convertir al HK416, o la mayoría de armas semiautomáticas. Cualquiera con conexión de internet puede ver videos sobre cómo volver automático un AR-15.
Es cierto que un buen armero le dirá que aunque se puede hacer, convertir un arma semiautomática de origen militar en automática no es fácil. El obstáculo principal es que tiene que hacer muchos pedazos en casa, y si no los hace correctamente, pueden quebrarse por el calor y la presión intensos del fuego automático. Pero no es imposible, y no es sorpresa que el tipo de dueños de armas que son atraídos a este tipo de armas frecuentemente son los que tienen la paciencia y la destreza para intentarlo.
La única solución, parece, es extender la prohibición de armas automáticas para que incluya los rifles semiautomáticos alimentados por gasolina que apenas son una versión modificada de sus análogos militares. Pistolas semiautomáticas, las cuales no cumplen ese criterio y son difíciles de convertir, no se verían afectadas, así como escopetas, rifles de acción con pernos y rifles de palanca. Pero después de Las Vegas, no podemos cerrar los ojos a la facilidad con la que alguien puede desencadenar el fuego de armas automáticas sobre una multitud de personas. Tampoco podemos pretender que la prohibición de una sola técnica de conversión resolverá el problema