¿PUEDE TRUMP NOMBRAR A SU HIJA?
Se dice que Ivanka, la hija de Donald J. Trump, y su esposo Jared Kushner, están interesados en trabajar en la Casa Blanca, y el presidente electo está buscando la manera de lograrlo. Hay rumores de que Kushner podría trabajar desde la ala oeste, con funciones que incluye asesorar al presidente en política exterior, mientras que Ivanka podría ser anfitriona de eventos de la Casa Blanca y jugar un papel en las políticas que afectan a las madres que trabajan.
Junto con otros, hemos expresado preocupación por el nepotismo inherente a este arreglo cuando hay tantas personas con las cualificaciones para servir. Sin embargo, si Trump elige este curso, tenemos algunas sugerencias en cuanto a cómo podría cumplir con los requisitos mínimos de la ley.
El presidente es mencionado específicamente en el estatuto antinepotismo, y explícitamente las hijas y los yernos como empleados prohibidos. En ninguna parte se dice que los puestos en la Casa Blanca están exentos. Como abogados de ética de la Casa Blanca, ambos tuvimos que decirle a altos funcionarios de la Casa Blanca que la ley aplicaba a ellos, y que sus familiares no podían ser contratados para trabajar en nuestro edificio.
Pero hay quienes no están de acuerdo con esta postura. Señalan una decisión de 1993 de la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos para el Circuito del Distrito de Columbia que involucra a nada menos que a Hillary Clinton. Esa opinión de tres jueces discute si el presidente Bill Clinton violó el estatuto antinepotismo cuando permitió que su esposa estuviera a la cabeza de un panel de cuidado de la salud. Dos de los jueces especularon, ilógicamente a nuestro parecer, que el Congreso no tenía intención de incluir a la Casa Blanca. El tercer juez discutió vehementemente que eso no tenía sentido. La corte finalmente no decidió esa cuestión, y resolvió el caso con base en otros fundamentos.
La solución ideal y honesta a esta cuestión legal sería que Trump pidiera al Congreso que enmendara el estatuto antinepotismo para permitir que el presidente nombrara a un número limitado de parientes a puestos formales en la Casa Blanca. Y dado que ambas cámaras están controladas por el partido del Sr. Trump, es poco probable que vacilen en darle lo que quiere.
Pero si Trump no busca una enmienda, o si lo hace y el Congreso se niega, podría proceder en todo caso. Si toma este camino problemático, como mínimo debe nombrar a la Sra. Trump y al Sr. Kushner a puestos formales en el personal de la Casa Blanca. Esto los obligaría a presentar formularios de información financiera, revelando sus finanzas. También tendrían que desprenderse de activos que generen conflictos de interés o acatar normas que les obliguen a recusarse de decisiones que puedan afectar a esos activos.
Ciertamente tendrían que seguir todas las normas de conflicto de interés, incluyendo las que Trump dice que no aplican a él (aunque sus predecesores de manera uniforme se han adherido a ellas).
Claro está que todo esto probablemente lleve a un litigio, y entonces la pareja de la Sra. Trump y el Sr. Kushner deben jurar que renunciarán si una corte federal decide que sus nombramientos violaron la ley.
El peor enfoque sería que Trump “cumpla” con el estatuto antinepotismo al no nombrar formalmente a estos miembros de la familia a ninguna posición, mientras les da un papel informal en la formulación de políticas.
Bajo este enfoque, podrían usar su acceso para adentrarse en el ala oeste y dar instrucciones al personal del presidente. Serían los poderes detrás del trono. Ellos estarían evadiendo las normas de divulgación financiera y conflictos de intereses. Incluso podrían tratar de poseer y dirigir negocios, o tomar decisiones de inversión basadas en información confidencial que adquirieron en la Casa Blanca, acercándose de manera peligrosa a ser culpables de abuso de información privilegiada. Este sería otro ejemplo de la influencia de Trump sobre los empleados federales que tienen que seguir reglas que él mismo ignora.
Si Trump insiste en tenerlos como empleados de la Casa Blanca, lo debe hacer de tal manera que respete la ley, y la dignidad de la Oficina Oval.
* Ex abogados en jefe de Ética de la Casa Blanca