Putin: el hombre del 2014
Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Estudios Humanísticos y Periodista. Es columnista semanal de El Colombiano y profesor en Eafit de temas relacionados con la historia contemporánea, la geopolítica y el periodismo.
A falta de un mes para que cierre este 2014, agitado y violento, se empiezan a componer las listas de los personajes destacados. La escogencia más famosa la hace la revista estadounidense Time desde 1927 y por sus portadas han desfilado caras tan disímiles como Adolfo Hitler en 1938 o Martin Luther King Jr. en 1963. Mark Zuckerberg en 2011 o el Papa Francisco el año pasado. Ser personaje del año, para Time, significa haber tenido una influencia definitiva en los acontecimientos mundiales. A veces para bien, en ocasiones para mal.
Pero la revista del marco rojo aún no se decide por su cara del 2014 y yo me aventuro a decir que, en política internacional, ninguno dejó una impronta como Vladimir Putin. Una huella negativa, autoritaria y soberbia.
El personaje de este año debe ser el presidente de Rusia, pues aunque ha estado en el poder la última década y media (en cuerpo propio del 2000 al 2008, a la sombra como Primer Ministro entre 2008 y el 2012 y ahora nuevamente como presidente desde el 2012), Putin convirtió el 2014 en el año de sus experimentos políticos y militares.
El exmiembro de la KGB le plantó la cara a Estados Unidos y a la Unión Europea. Midió fuerzas con Barack Obama y Ángela Merkel y a ambos les demostró que no existe quién limite su poder. Desobedeció a la ONU y se burló de sus sanciones y ahora parece un tren sin frenos encarrilado a terminar en desastre.
Putin vive en la Guerra Fría. Quiere demostrar sin atenuantes que Rusia es un imperio despierto y, con triquiñuelas a la democracia interna o a la política internacional, impuso su discurso.
Impidió acciones contra el dictador Bashar Al Asad en Siria, retó los dictados de la Unión Europea y, en su jugada más arriesgada, se anexó sin atenuantes la península ucraniana de Crimea. El ente etéreo denominado “comunidad internacional” pegó el grito en el cielo, impuso sanciones económicas tibias, y el ruso pisó el acelerador.
El 2014 fue para Putin de cabo a rabo. Dispuso sus fichas en el tablero y midió a sus contrincantes. Hay fuertes motivos para creer que en el 2015 sus movimientos serán más agresivos y temerarios. Se ha dado cuenta que tiene todo por ganar y muy poco que perder.