QATAR Y LOS MATONES DEL VECINDARIO
Por FAHAD BIN MOHAMMED AL ATTIYA
redaccion@elcolombiano.com.co
Los intereses americanos corren riesgo si Estados Unidos apoya los ataques de sus aliados del golfo contra mi país.
Mi país, Qatar, es una nación sitiada. En el último mes, sus fronteras y líneas aéreas han sido cerradas por un bloque regional compuesto por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto. Las autoridades de los países vecinos del golfo han obligado a la repatriación de ciudadanos de Qatar.
El bloque ha emitido una lista de acusaciones salvajes contra Qatar. Incluyen dar la bienvenida a la organización del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán en nuestra capital, Doha; el financiamiento de la organización proiraní de la milicia libanesa Hezbollah; y apoyo al grupo terrorista del Estado Islámico. Esto difícilmente tiene sentido, ya que Hezbollah y el Estado Islámico son enemigos jurados, en guerra en Siria.
Otras acusaciones son igualmente espurias. Qatar es acusado de apoyar a los rebeldes Houthi en Yemen. Pero hasta este bloqueo, mi país participó en la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen y perdió soldados combatiendo a los Houthis. La acusación es un insulto a su memoria.
El bloque del golfo también se ingenió una lista de supuestos grupos terroristas e individuos que Qatar supuestamente apoya o patrocina. Uno, de hecho, es un líder salafita yemení quien vive en Riyagh, la capital saudita. Otros nombrados no viven en Qatar y no tienen conexión con Doha.
Entre las condiciones que el bloque está tratando de imponer sobre Qatar es que cerremos cierta cantidad de organizaciones noticiosas de Qatar, incluyendo el galardonado canal satelital Al Jazeera y otros canales basados en Londres. La postura de Qatar es clara: apoyamos la libertad de prensa y la exigencia para cerrar esos canales es inaceptable.
Al Jazeera ha logrado reconocimiento internacional por su reportaje en Oriente Medio, donde la mayoría de los otros grupos de medios son esclavizantemente prorrégimen o fuertemente censurados. Hoy, los programas de televisión de entrevistas y las plataformas de medios sociales de los medios de comunicación estatales de Egipto, Arabia Saudita y Emiratos hacen la voluntad de sus amos y exigen un cambio de régimen en Qatar. En Arabia Saudita y los Emiratos, la disidencia ha sido penalizada, y cualquiera que defienda a Qatar públicamente se enfrenta hasta 15 años de prisión.
Qatar está siendo castigado porque actores conservadores en el bloque, envalentonados por cambios en el balance geopolítico de la región, ven la oportunidad de mostrarles a las personas en el mundo árabe que si se atreve a soñar con el cambio, los regímenes autócratas lo derrumbarán. Pero Qatar no desistirá.
Qatar es un estado soberano a la vanguardia del desarrollo en el mundo árabe que acoge el cambio, anima el debate y apoya a aquellos que necesitan ayuda, cualquiera que sea su origen étnico o religioso. Cuando llegó la primavera árabe, no lo hizo para una religión o secta, sino para todos los ciudadanos de la región.
Además de la participación de Qatar en la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen, somos también un miembro activo de la alianza multinacional liderada por Estados Unidos contra el terrorismo. Los ataques de la Fuerza Aérea de Estados Unidos contra el Estado Islámico, y contra grupos terroristas en Afganistán, despegan de la Base Aérea de Al Udeid.
En contraste con muchos regímenes en la región, Qatar ha promovido valores americanos, incluyendo un gobierno constitucional, libertad de expresión y derechos humanos. Si Estados Unidos apoya y acepta la acción hostil del bloque contra Qatar, los intereses estadounidenses en el Medio Oriente estarán en peligro.