QUÉ DICEN AHORA LOS ultra animalistas
Tal vez porque ocurrió en fin de semana, no había visto ningún pronunciamiento de los ultra animalistas que atacan la tauromaquia, tras la muerte en Teruel, España, del torero Víctor Barrio, por una cornada del toro Lorenzo, que puede verse, espeluznante, en la internet.
Sí conocí algunas apreciaciones que sugerían que el torero merecía tal suerte. Ese es el extremo al que llegan los defensores a ultranza de los animales como víctimas de crueles y criminales seres humanos.
Por supuesto que a los animales hay que darles trato bondadoso, protegerlos, defenderlos de toda clase de amenazas, no agredirlos ni condenarlos al desamparo, en fin, considerarlos como seres vivientes que nos acompañan en la vida, más todavía si son domésticos y nos hacen gratas las horas en casa.
La protección de los animales es signo inequívoco de humanidad. Pero la sobreprotección, al convertirlos en prioridad y relegar a los humanos a la condición de inferiores, es una deformación que hace sospechar sobre la pérdida del sentido del humanismo integral y la entrada en la subcultura del ultra animalismo.
No son escasos los ultra animalistas que van quedándose sin amigos porque privilegian y maximizan la atención y el cuidado de aquellos seres dotados de sensibilidad e inteligencia peculiares, pero que, por ley natural, no pertenecen a la misma especie del homo sapiens sapiens, así este en largos y dolorosos tramos de la historia se comporte como el más salvaje y despiadado de toda la creación.
No me seduce la tauromaquia. Sí debe atenuarse, liberarse de riesgos innecesarios, destacar su carácter artístico y civilizarla, primero en defensa de los toreros y después de los toros, al fin y al cabo programados para la lidia, y tan feroces que las faenas de los matadores tienen rasgos de heroicidad que emocionan a los cultores de esa antigua tradición ibérica.
Con los ultra animalistas suele suceder algo comparable a lo que les pasa a los ultra ecologistas. Ejemplos hay por montones, como el de un ambicioso proyecto rural de guadua y paisaje, malogrado porque sus mentores permiten la incoherencia del ruido excesivo de los parrandistas que llegan a hacer falso ecoturismo y no respetan el derecho al sueño y el silencio de los habitantes de las fincas vecinas.
Defender los animales es una virtud propia de seres humanos buenos e inteligentes. Pero poner en inferioridad a los demás individuos de la misma especie es un contrasentido, en el que incurren los ultra animalistas, que hasta ahora no han dicho ni mú con motivo de la muerte del torero Víctor Barrio, que está en la galería de los valientes con El espartero, Gallito, Manolete, Paquirri y el Yiyo, desde el sábado, casi a las cinco de la tarde....