¿Qué diría el “doctorNicanor”?
Querido Gabriel,
Esta semana estuve en el lanzamiento del texto Derecho a la esperanza, escrito por Nicanor Restrepo, en el cual hablaron Alonso, el escritor, y Jorge, el profesor. “Es de esos líderes que en un momento dejan huérfanos a la sociedad”, dijo el Rector en el video introductorio. Tiene razón, pero, para superar la orfandad, solo cabe un camino: escoger la herencia intelectual y moral que queremos honrar y seguir adelante, haciendo lo que nos corresponde.
¿Qué diría “eldoctorNicanor”? Sería una buena pregunta, para muchos asuntos del momento. La verdad, no sé qué diría, no alcancé a conocerlo lo suficiente como para hablar en su nombre. Lo que sí podemos hacer en una tertulia, es conversar, pensar y buscar comprender la magnitud de su legado intelectual y el alcance de su estilo de liderazgo para aplicarlos a los tiempos presentes.
Usemos nuestra imaginación para que su vida nos sirva como guía en estos tiempos complejos. Invitemos a conversar sus amigos, a su familia, a sus pupilos y a muchos jóvenes. Nos hace falta recordar, urgentemente, que los líderes deben leer, reflexionar, tener inquietudes intelectuales, como alguna vez le oí decir. Debemos, igualmente, hacer un llamado para que los empresarios, como estudió y explicó en sus trabajos, sean también líderes sociales y se involucren en los asuntos públicos.
¿Qué diría frente al Gobierno que comienza? ¿Sería optimista o pesimista? Probablemente lo primero ¿No crees que sería también, de alguna manera, activista? ¿Buscaría desde su espacio, cómo aconsejar, ayudar y lograr que las empresas apoyen más, con ideas y con acciones, la gestión de lo público?
¿Qué diría frente a los acuerdos de paz, que no alcanzó a ver, y su implementación, tan necesaria? De esto tengo pocas dudas ¿No crees que estaría trabajando arduamente para conseguir recursos, alinear empresas, proponer soluciones, para no perder esta oportunidad de cumplir ese sueño de tantas generaciones?
¿Qué le diría a esos empresarios jóvenes, que a veces parecen vivir en otro lugar, demasiado concentrados en sus empresas, en la competencia, en la vida “multilatina”, lejos de su barrio y ajenos a los desafíos inmediatos de su ciudad? ¿Los regañaría? Nunca lo vi regañar. Tal vez los invitaría a ir un poco más allá. Con su solo ejemplo los estaría inspirando.
¿Qué le diría a la generación que lo sucedió, tanto en las empresas de su grupo, como en otros? ¿Les pediría que se preocupen por los nuevos liderazgos en Antioquia? ¿Les recordaría los años 70, 80 y 90, mucho más duros que estos? ¿Les contaría que aún en esa época, de miedo e incertidumbre, crearon a Proantioquia, hicieron empresa y crearon empleo, se quedaron en Medellín, no se rindieron?
Su vida nos puede servir, como dijo Alonso, para que sea uno de esos “mitos, íconos que inspiren, que sean referentes sociales, que nos ayuden a llenar el orgullo regional de contenidos, con una perspectiva cultural y pedagógica”. En esta época de transición, sería bueno saber qué diría “eldoctorNicanor”, pero lo verdaderamente crucial es pensar qué debemos decir nosotros, nuestra generación. Debemos conservar su obra y sus ideas, darle vigencia a su manera de liderar, ser capaces de nutrir nuestra voz desde la suya, nuestras decisiones desde su ejemplo, para seguir construyendo una mejor ciudad, una mejor región, un mejor país, ¡justo ahora¡.
*Director Comfama