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“QUEREMOS SER 10”, EL 10

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03 de julio de 2016

Érase una vez un grupo de hermanos, diez en total, que se llamaban Barbosa, Girardota, Copacabana, Bello, Medellín, Itagüí, La Estrella, Sabaneta, Caldas y Envigado.

Nacieron uno tras de otro en el Valle de Aburrá, y cuando crecieron decidieron unir sus voluntades para trabajar todos por todos, pues tenían intereses comunes: planeación y ordenamiento territorial, cuidado y protección ambiental, seguridad, movilidad, infraestructura, educación y cultura, salud y empleo para todos. En pocas palabras: calidad de vida.

Entonces crearon una entidad que se llama Área Metropolitana del Valle de Aburrá, AMVA, hace ya 36 años y siguen contando.

Pero hay días aciagos. En uno de ellos, tal vez mal asesorado quién sabe por quién, Envigado se “embejucó”, hizo pataleta y se fue del AMVA. Y se quedó como una puerta en media manga, y además cerrada, en medio del mapa asociativo de sus hermanos. Solo como un hongo en medio de todos.

Y ahora Envigado quiere volver. Y, como lo hizo el padre en la parábola del hijo pródigo, los otros nueve están listos para recibirlo con una gran fiesta, como se recibe a un hermano que vuelve de lejos en cualquier familia paisa: con chiva, sancocho callejero, flores, chirimía, pancartas, besos, carteles, abrazos y alegrías.

“Queremos ser 10” es la consigna. Pero serán los habitantes de Envigado quienes decidan si Envigado vuelve al AMVA el próximo domingo 10 de julio.

Yo no vivo allá, pero votaría el sí por varias razones:

El hermano mayor (Medellín) es generoso. Incluso cuando le toca aporta más que los demás y la redistribución de su ingreso beneficia a sus hermanos.

El hermano que no esté en la casa se pierde, por bobo, de todas las cosas buenas que se reparten en ella: grandes obras de infraestructura y de desarrollo de carácter metropolitano que no son posibles, o es muy difícil construirlas, si cada uno actúa independientemente. O si no, que el mismo Envigado se mire sus obras de movilidad, que dan grima frente a las de sus vecinos. El AMVA no ha podido hacer inversiones en su jurisdicción y por eso hay atrasos significativos que han formado un cuello de botella, que se romperá cuando este hijo pródigo esté de regreso.

En la Junta del AMVA todos los votos son iguales y por tanto las decisiones son consensuadas, no son impuestas por Medellín ni por ningún otro de los municipios.

La obligación de que los municipios adecúen su Plan de Desarrollo y su Plan de Ordenamiento Territorial con el Plan Metropolitano no es una camisa de fuerza, porque esa medida que ordena la Ley no tiene “dientes” para obligar su cumplimiento. Además, esa coordinación de los planes ha sido buena para los municipios y no se han presentado conflictos por esta razón.

En resumen, el ingreso de Envigado al Área no tiene contraindicaciones. Es bueno por donde se le mire.

Según el ingeniero Óscar Mesa, exdirector del AMVA, el Área no es una “área” o “superficie” sino un “volumen” de cuatro dimensiones: Plan, Ambiental, Obras Públicas y Transporte, en las que todos ganan si apuntan en la misma dirección, no si cada uno coge por su lado, como en una salida de misa un domingo al medio día.

Ojalá seamos 10, el 10.